Blog de JoseMPelaez

Aprendimiento: aprender del entorno con atrevimiento

Pidiendo mimos

Posted by josempelaez en Viernes, 18 julio 2008

Alfonso hizo ayer una referencia en un comentario a nuestro grado de proximidad en LinkedIn (menor que en la “blogosfera”). Ello me ha recordado una anécdota de hace pocos días relacionada con el uso y utilidad de esa herramienta.

Sigo el feed de actualizaciones de mis contactos desde el lector local del correo-e (Thunderbird). Con poco más de un centenar de ellos, cada día suelen aparecer unas 8-12 novedades en la «red social», de las que pocas son recomendaciones. De repente, hace no mucho, uno de mis contactos recibió muchas en unas horas; me parecieron más de una veintena (no las conté).

Como tengo confianza con él, al poco, le pregunté por cómo iba la apuesta. Me dijo que no había tal. Simplemente había pedido una recomendación a 4 y, como ninguno había respondido, la solicitó a otros 30. Contestaron de golpe más de dos tercios. Entiendo que mucha gente pide recomendaciones para terminar de “redondear” su imagen pública, supongo, ¿pero a 30 de golpe? ¿No sería lógico estimar un yield parecido al de solicitar nuevas conexiones en la red?

linkedin_profileCambié de tema. Lo dejé para, en otro momento, pensar acerca del porqué alguien se ve impulsado a pedir que “le recomienden” en una red profesional. Tampoco lo entendería en el caso de que lo fuera, pero creo que mi contacto no estaba buscando trabajo o vendiendo algo en la situación referida.

Si pienso en mi caso, sonrío cada vez que veo la barra que me “informa” de que no he completado mi perfil. ¿Y qué?, me digo. ¿Qué valor real añado si pido que me recomienden, o si lo hago yo? ¿Quedarme satisfecho al ver la “tarea” al 100%? ¿Sentirme mejor por seguir la hilera de la formación (grupo, rebaño, manada, reata…)? ¿Confiar en que alguien me haga una propuesta de negocio o trabajo si ven que soy muy “querido” y recomendable? ¿Habrá alguien que espere esto realmente?

Cuando hacía selección de personal como parte de mi trabajo, y alguno me entregaba una carta de recomendación con su CV, pues como que me ponía en guardia. ¿Por qué? Porque nosotros dábamos cartas de “recomendación” a los que teníamos que “desvincular” de la empresa por el motivo que fuera (no disciplinario). Los mejores, que en muchos casos se marchaban voluntariamente por sentirse agraviados o para acelerar su progresión profesional, no pedían recomendaciones.

Si los de personal queríamos contrastar datos o impresiones con experiencias anteriores, tratábamos de hablar personalmente con contactos de nuestra confianza que conocieran al candidato. ¿Qué valor efectivo tiene una retahíla de recomendaciones? ¿Vamos a incluir en ella las experiencias menos positivas que todos recibimos?

Ese tipo de frases me recuerdan las que yo leía en las evaluaciones de desempeño, propuestas de revisión salarial o de promoción en la multinacional informática en cuya función de personal trabajé varios años (DEC). En muchos casos, las frases tenían poco que ver con la realidad observable. Me refiero a que la gran mayoría de la gente era trabajadora, honesta y no era tonta, pero no me parecía que alcanzara los niveles de singularidad que se reflejaban en los manidos endorsements. Cuando los méritos del “elogiado” respaldado eran claros, no hacía falta escribir sobre ellos ya que se habían ido difundiendo en los meses previos.

recomendacionesTambién me han traído a la mente los mensajes de correo que circulaban en la compañía, habitualmente de jefe a empleado y copiando a un montón más de gente (incluyendo a los de personal, claro), para transmitir felicitaciones por algún trabajo bien hecho. A veces parecía que el empleado, por resolver satisfactoriamente un problema en un cliente o terminar con éxito una instalación de equipos, merecía una distinción especial. ¿Por qué se pretendía generar un buen track record en lugar de confiar en la “simple” satisfacción de saber que se había cumplido con el deber?

Otra cosa que también me ha recordado son las recomendaciones que los usuarios hacen la web en relación con los bienes y servicios que usan o conocen. Naturalmente, comparar las personas con los objetos y servicios que recomendamos, parece estar fuera de lugar. No obstante, con lo que va apareciendo al estilo del nuevo servicio financiero personal de Strands para el BBVA, las cosas pueden ir cambiando poco a poco.

Volviendo al punto, ¿tan importante nos resulta que, los que nos conocen y apreciamos, nos digan lo despiertos, hábiles y guapos que somos? Esto me lleva a compararlo con lo que podemos observar cuando las madres refuerzan positivamente los avances de sus hijos de pocos años con expresiones positivas del tipo de ¡muy bieeen! fulanito.

¿Se refuerza de la misma forma el desarrollo cognitivo y la autoestima de los adultos? ¿Cuánto somos capaces de madurar a lo largo de nuestra vida? ¿Cuánto podemos vivir sin estar supeditados a las opiniones ajenas? Creo que generalmente se agradece el reconocimiento de tus pares (también de tus padres, claro), ¿pero hasta qué punto hay que pedirlo?

Tratar de responder a esto me llevaría a entrar en los terrenos de la psicología y las teorías de la motivación empresarial, pero eso ya es harina de otro costal. Quizá me atreva otro día.


[Ilustración 1: Imagen de la página de LinkedIn de Jose M Pelaez]
[Ilustración 2: Ejemplo en TinyPaste de recomendaciones sacadas de un perfil público de LinkedIn]

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4 comentarios to “Pidiendo mimos”

  1. Alfonso said

    Hola José. Desde mi humilde posición, con sólo tres recomendaciones, te voy a comentar lo que creo que proporcionan y cómo, desde mi experiencia, algunas recomendaciones llegan a tu perfil.

    En primer lugar, respecto a su origen, decirte que algunas de las recomendaciones no son solicitadas, sino que surgen de forma espontánea por parte de gente con la que has trabajado o colaborado. Entiendo que, algunas veces, pretenden como contrapartida una recomendación de vuelta (¿o una invitación a cañas?). Por mi parte, si es así quedaron decepcionados, pero no retiraron la suya.

    Luego están las recomendaciones solicitadas. Estas pueden venir de gente que trabajó/trabaja contigo (supervisores, colegas, gente a la que supervisas) de clientes o de empresas con las que has colaborado. En mi caso, por ejemplo, un directivo de otra institución con la que participamos en un proyecto en el que cooperábamos y competíamos (véase coopetition). Se me ocurre que habrá gente que pida recomendaciones de sus amigos para que hablen de su carácter, pero en LinkedIn todavía no he visto este tipo.

    En cuanto a su justificación, a continuación enumero algunos aspectos que, creo, las hacen convenientes o necesarias:

    1) Determinadas empresas requieren recomendaciones o referencias. Si bien, generalmente, implica contactar con personas con las que has trabajado para que escriban una carta personalizada, una referencia en LinkedIn siempre puede ayudar. En Gran Bretaña es bastante común y en los cazatalentos también.
    2) Construcción de tu carrera profesional para posteriores entrevistas, mostrando que nunca has dejado una empresa por problemas profesionales, sino que siempre has dejado un buen recuerdo. A veces pierdes con el tiempo el contacto con algunas de estas personas.
    3) Recomendaciones de clientes que han trabajado contigo. Si bien en LinkedIn tienes otro apartado para sugerir proveedores, creo que puede resultar positivo si un posible futuro cliente accede a tu perfil y ve esa información.

    Respecto a las recomendaciones hechas a gente de la que te quieres deshacer, creo que es una buena práctica escribir información objetiva del tipo “participó en proyectos X e Y o dirigió proyectos Y y Z” que datos más subjetivos que no sean reales “gran trabajador….”. Por otra parte, espero que si estás conectado a ellos por una red social profesional sea porque han ido a parar a un futuro cliente.

    Por último, puede que no quieras cambiar de trabajo ahora o que creas que no te va a valer para tu futuro, pero puede suponer un esfuerzo mínimo para ti o para otros y, sin embargo, llegar a ser una inversión a largo plazo. Por rizar el rizo, ¿cogerías un billete de lotería del suelo sin saber si está premiado?

    Como última reflexión, recuerdo lo que me decía un profesor de lengua y literatura de mi colegio sobre la validez, y aceptación o rechazo de un halago dependiendo de quién lo haga. ¿Crees que a veces es mejor que algunas personas no te recomienden?

    Disculpas por el rollo que he soltado, aunque tú te lo has buscado por alusiones ;-)

  2. Piensa que linkedin es una empresa con mentalidad anglosajona. Quiere esto decir que el poder contrastar la información que ofreces con terceros es muy importante para ellos antes de contratarte. Un Headhunter que use linkedin echará un vistazo a la gente que tienes enlazada para ver si conoce a alguno. Si tienes uno o varios centenares de enlaces, esa tarea lleva mucho tiempo. Es más rápido ir primero a los que te recomiendan y empezar por esos. Es simplemente una cuestión práctica.
    Respecto al contenido de las recomendaciones, creo que son irrelevantes. Tal vez linkedin debería quitar la opción de introducir un texto de recomendación por añadir un atributo a tus enlazados con algo así: ‘Si, puedo ser contactado para dar una recomendación profesional privada de Fulano’.
    Ahora, ¡qué herramienta fantástica es linkedin!

  3. Diego, comparto tu opinión sobre la utilidad de la herramienta. Yo comencé a usarla para publicar mi historial online y ahorrarme el trabajo de resumirlo y mandarlo cuando me lo pedían para alguna conferencia. Luego pensé que también me valdría para informar a los que querían saber con quién se iban a «jugar sus cuartos», y luego…

    Me has convencido con lo del filtro para un consultor de selección. No había contemplado ese enfoque.

    Alfonso, sabes que la alusión era para el que se “despistó” al pedirlas sin considerar la «tasa de retorno». Lo conozco bastante desde hace muchos años. El que tenga algo de tiempo, o de intuición, no tendría demasiados problemas en averiguar quién era el “aludido”. De todas formas, lo de la anécdota de LinkedIn que me recordaste fue sólo un desencadenante. Lo que más me interesa va por otro lado, pero no queréis entrar al trapo, ¿eh?

  4. Alfonso said

    Para mí, lo de cultivar el ego es aún peor en la parte de preguntas y respuestas de LinkedIn con el modelo de la estrellita y “Mejor Respuesta en Tal categoría (N)”. Hay pregunta totalmente filosóficas, gente que sólo quiere leerse a sí mismo y gente que de verdad busca ayuda o respuestas

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