Blog de JoseMPelaez

Aprendimiento: aprender del entorno con atrevimiento

De líderes y chulas

Posted by josempelaez en Jueves, 22 octubre 2009

Cada vez veo menos utilidad a los libros de prácticas y recomendaciones instrumentales sobre liderazgo. Considero que, en gran medida, no han ayudado a transformar la realidad social que se podía observar antes y se puede observar ahora.

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Entrevista a Ken Blanchard (Lluís Amiguet, La Vanguardia 091021)

Ayer leí una entrevista con Ken Blanchard en La Contra. Lluís Amiguet había entresacado para encabezarla que «Las buenas notas por sí solas forman malas personas». Enseguida pensé algo así como “ese hombre debe de estar ya muy mayor de la cabeza; ¡qué desbarre!”

En mi caso, Blanchard y el libro The one minute manager, que escribió junto al “movedor de quesos“, están asociados desde hace un cuarto de siglo. Nunca logré pasar de sus primeras páginas, aunque era un libro de lomo fino que aún debe de esconderse en mis estanterías (y del que algún pdf que otro se puede encontrar en la web). El vago recuerdo que conservo sobre mi abandono es que lo veía como una recopilación dialogada de consejos para que, haciendo esto y lo otro, un manager pudiera alcanzar el culmen de su tarea.

A pesar de lo atractivo del título del recetario, incluso con treinta y pocos años y otras ilusiones, no me veía capaz de elaborar, cocinar y tragar aquellos ingredientes. Hoy, tras haber cambiado la idea del “mánachment” que tenía entonces, no creo que se me ocurriera comprar algo así —y menos después de leer esta entrevista a uno de sus autores—.

Me incomoda que todavía haya quienes paguen o dediquen su tiempo a escuchar recetas “lideradoras” de esa y otras clases parecidas. Pero la realidad es que haberlos, haylos, y reconozco que también contribuí en su día, aunque fuera modestamente. ¡Cómo podemos alterar nuestras ideas tras observar lo que va sucediendo a nuestro alrededor con el tiempo!

¿A qué me estoy refiriendo?, quizá se pregunte alguno. Pues a que las recomendaciones orientadas a reforzar el papel de las personas en las organizaciones son contradictorias con que haya que liderarlas o gestionarlas. Lo que habrá que hacer es enseñarlas para que aprendan, digo yo, como siempre han hecho los buenos maestros, ya fuera en las escuelas o en los talleres.

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Fragmento reportaje "Un problema de educación" - Antena 3, 091013 (Vídeo en You Tube por TheMadsen23, 091021)

Pero claro, y hablando de finanzas, el locuaz Ken dice que «Los poseedores de los mejores expedientes académicos están pagándose sueldos increíbles con nuestros impuestos.» ¡Ahí queda eso! Según él, «Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas… Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores.»

«Se inculca la necedad cuantificadora: ha habido varias generaciones de obsesos por los resultados desde el parvulario.» «Todos los niños quieren aprender hasta que les empiezas a poner notas: los que suspenden acaban odiando el cole: ¿por qué clasificar a las personas por sus resultados desde la cuna? Esa es la receta segura para la avaricia y luego la desdicha: de los que suspenden y de los que acaban en Wall Street.»

Pues mi experiencia no concuerda con la de Ken. Tengo amigos que sacaban muy buenas notas escolares y universitarias y que ahora son estupendas personas e investigadores, profesores, empresarios, inspectores fiscales, etcétera. También conozco otros con buenas notas y buenas personas que se dedican a las finanzas.

No obstante, los que conozco que más se parecen a los tiburones financieros que describe Ken son los que no sacaban tan buenas notas. No creo que los desalmados que critica Ken tuvieran los mejores expedientes académicos. Más bien al contrario.

Hoy he “conocido” a Rebeca, que fue también entrevistada hace poco por Antena 3. Creo que su caso también contradice a Ken. Además de ilustrar un tipo determinado de liderazgo, la “más chula de Móstoles” no se muestra nada desdichada con 16 años después de “aprobar” tan sólo dos asignaturas. ¡Vaya tela! Tremendo, tremendo…

Entradas de este cuaderno con alguna relación: La motivación de los otros, Educación: una verdad incómoda, La motivación de cada uno, La motivación de los talentos.

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7 comentarios to “De líderes y chulas”

  1. […] Y lo sigo pensando, ¿hay otra manera de hacerlo? Como estoy de acuerdo con las dos citas, pero veo poco clara la alternativa a las notas desde una perspectiva general o social, no digo más y me quedo dándole vueltas. A ver si me ayudáis. Y por si alguno no está de acuerdo con las citas, o con lo que dice Blanchard,  José Mª Peláez habla del tema y tampoco parece estarlo. […]

  2. Guillermo said

    Pues en parte estoy de acuerdo con Blanchard, no totalmente con el titular, «Las buenas notas por sí solas forman malas personas», quizás un punto radical, pero subscribo al 100% el razonamiento en cuanto a que «Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas… Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores.» He pensado como argumentar mi consonancia con el fondo de lo que plantea Blanchar, y precisamente hace un par de días vi una entrevista a Shakira la cantante Colombiana, que si me gustaba como artista ahora me entusiasma su personalidad. Contaba que cuando Shakira tenía 8 años y escribió una canción, su padre siendo consciente del potencial de la niña registró en un notario la canción. Contaba, sinceramente agradecida, que a partir de aquí siempre contó con el apoyo incondicional de su padre, y narró varias anécdotas al respecto. Concluyó que sin duda ella es lo que es gracias a ese apoyo y a esa compañía, y que quería lanzar ese mensaje porque era consciente de la cantidad de gente que con su mismo talento no tiene opciones de llegar donde ella ha llegado, sobre todo por no contar con ese apoyo.
    No ser consciente de que no llega siempre el que vale si no que esta circunstancia depende, y en mayor medida que en otros en nuestro país, de contar con el apoyo necesario, sería caer en la racionalización y evitar la racionalidad como plantea Edgar Morín en “Los Siete Saberes para la Educación del Futuro”.

    La racionalización es cerrada, la racionalidad es abierta. La racionalización toma las mismas fuentes de la racionalidad, pero constituye una de las fuentes de errores y de ilusiones más poderosa. De esta manera, una doctrina que obedece a un modelo mecanícista y determinista para considerar el mundo no es racional sino racionalizadora.
    La verdadera racionalidad, abierta por naturaleza, dialoga con una realidad que se le resiste. Ella opera un ir y venir incesante entre la instancia lógica y la instancia empírica ; es el fruto del debate argumentado de las ideas y no la propiedad de un sistema de ideas. Un racionalismo que ignora los seres, la subjetividad, la afectividad, la vida es irracional. La racionalidad debe reconocer el lado del afecto, del amor, del arrepentimietito.
    La verdadera racionalidad conoce los límites de la lógica, del determinismo, del mecanismo ; sabe que la mente humana no podría ser omnisciente, que la realidad comporta misterio ; ella negocia con lo ir-racionalizado, lo oscuro, lo irracionalizable ; no sólo es crítica sino autocrítica. Se reconoce la verdadera racionalidad por la capacidad de reconocer sus insuficiencias.

    Por otro lado está la cuestión: y el que llega ¿para qué llega?. Es para, por su capacidad, tener la oportunidad de aportar para una sociedad mejor, mejorando por supuesto también según sus méritos, o es para tener la opción de enriquecerse, sin devolver lo que la sociedad le ha otorgado, porque … “se lo merece”. Está claro que según sea este planteamiento tendremos diferentes tipos de sociedades y yo tengo claro a cual me gustaría pertenecer y que en este sentido estoy en el país equivocado :-) .

  3. Guillermo, ninguna de las 5 instituciones educativas que hoy conozco directamente (dos colegios privados de primaria y secundaria y uno concertado; una universidad pública y otra privada) caen dentro del caso descrito por Blanchard. Lo más cerca que he estado de situaciones como las descritas ha sido en algunas actividades formativas dentro de empresas y, en mi opinión, su aserto sólo se cumplía en menos del 50% de los objetivos que perseguían con ellas. No tengo más datos.

    También me gustó escuchar y ver a Shakira, y me fijé en lo que recuerdas. Lo que pasa es que no llego a ver la relación entre la realidad que destacaba y las evaluaciones escolares (que pueden hacerse de formas diversas). Considero que las notas mejoran la comunicación y la comprensión de la situación de cada uno en el marco que le rodea.

    Respecto del “llegar” sólo se me ocurre comentar que, como bien apuntas, depende de dónde quiera ir cada uno. En este sentido, también estoy de acuerdo con la “idea” que Alfons y Antonella están difundiendo en su último update semestral sobre que debemos innovar en las maneras de educar [el vídeo no lo he visto, que son casi 30′], pero ello no creo que sea contradictorio con seguir aprovechando lo bueno de los enfoques clásicos (como el del esfuerzo para lograr resultados y desarrollar unas capacidades que considero que debemos intentar medir de alguna forma).

  4. Guillermo said

    Creo que al menos deberíamos plantearnos que quizás la evaluación como estaba pensada en los enfoques clásicos no es adecuada, y pensar en otras opciones. En estos enfoques se comete un primer error, que indica el vídeo que adjunto en el correo anterior y es que se realiza una evaluación eminentemente cuantitativa, y es un error porque como plantea Morin en el libro que también adjunto, no somos cuantitativos (Morin y muchos más claro :) ). Incluí la referencia a la entrevista de Shakira porque su experiencia creo que ilustra este hecho, es decir que tal y como se evalúa actualmente no se recoge todo lo que somos, y esto está motivado por los objetivos que se tienen para esa evaluación, que no está enfocado en el ser humano si no en el mercado.

    Voy a poner un ejemplo mucho más cercano, porque puede ilustrar también una situación general en la educación. Mi hijo tiene ahora 5 años y cumple 6 el mes que viene, era el más pequeño de clase además con diferencia porque fue prematuro. La profesora que tuvo en primero de infantil estaba enfocada a que la clase llegara a lo marcado para el curso. Por resumirlo mucho, mi hijo fue un estorbo para conseguir ese objetivo, lo que acentuó el sentimiento de mi hijo de estar por detrás de los demás, a pesar de eso la profesora nunca nos aconsejó nada para mejorar su situación. El año pasado tuvo una profesora que se preocupó por su caso particular (era la actitud para con todos los alumnos de la profesora), nos aconsejó que repitiera y me convenció cuando me dijo que de esta manera conseguiría hacerse más independiente. Este año el niño se siente mucho más seguro y nosotros mucho más felices :) .

    En EEUU hay una ONG que se dedica a apoyar a jóvenes que no pueden llegar a la universidad, porque o no tienen dinero o no tienen la nota suficiente para obtener una beca. David Bornstein en el libro Como cambiar el mundo, al hablar de esta ONG dice que en muchos casos chicos brillantes no llegan a la nota suficiente para obtener una beca porque el ambiente en el que viven no se plantea la educación universitaria como algo importante. El libro también cuenta los beneficios sociales que aporta esta ONG, además de los particulares para los chicos, pero creo que el ideal sería que el sistema contara con herramientas de evaluación que supiera reconocer estas situaciones y pusiera los medios para resolverlas.

    No quise decir que el “llegar” depende de donde quiere ir cada uno (que también), si no que hay un marco social y cultural que define ese “llegar”. La situación actual de la educación en España, intrincada en la estructura económica y empresarial dan muy pocas opciones para ese “llegar” y creo que esto explica que, como indica también el vídeo que adjunto, se produzca el altísimo abandono y malos resultados en la educación.

  5. Guillermo, la conclusión que extraigo del caso que compartes, y que conoces tan bien, es que hay profesores mejores y peores dentro del mismo marco educativo y valorativo. Ambos tipos comparan (elaboran listas clasificadoras) y luego actúan. Toda clasificación relativa (mejor-peor, mayor-menor) admite ordenación y, con la introducción de un patrón genérico, se llega a la cuantificación. Veo ésta como una consecuencia natural de la evaluación de una situación para decidir qué hacer.

    Respecto de la ONG que mencionas, entiendo que hace su labor partiendo de las notas. Si no las hubiera, ¿podría hacerlo igual? Comparto que, a medida que vamos sabiendo más (porque lo aprendamos en la universidad o en otros lugares), lo lógico es que no haya que esperar a que vaya una ONG a la escuela a enseñarle cómo actuar en ciertas situaciones. Tampoco veo que ello se pueda hacer mejor cuando no se “ponen notas”.

    Lo que no comparto es que la educación en España esté intrincada en la estructura económica y empresarial. Salvo algunas pocas instituciones privadas, creo que la mayoría del sistema se rige por motivos políticos, religiosos y sociales. Pero bueno, creo que estaremos de acuerdo en que esta afirmación es tan válida como la de quien sostiene la opuesta sin que ninguno ponga datos o notas sobre la mesa :-)

  6. Guillermo said

    Soy técnico y comparto contigo la importancia de los datos. Ahora estoy cursando un Master en el que he tenido la oportunidad de conocer técnicas cualitativas de estudio basadas en la etnografía y cada vez estoy más convencido de que para conocer realmente una comunidad humana estás técnicas son mucho más fiables, o mejor describen mejor la realidad que la pura estadística, teniendo en cuenta que lo cuantitativo y lo cualitativo no son excluyentes.

    A pesar de que los detalles son importantes, después del intercambio de pareceres creo que no estamos tan lejos en nuestras ideas.

    Acabo de mirar el significado de intrincar y está claro que no lo utilicé adecuadamente. Intrincar significa “Complicar, enredar o enmarañar las cosas” y mi intención era decir que la empresa y la universidad están fuertemente vinculadas, y esto puede que ocurra en otros países pero en este quizás el significado real describe mucho mejor la situación ;-) . A ver si es cierto que el plan Bolonia acerca realmente ambas instituciones.

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