Pienso que el nuevo Google Chrome va a poner de manifiesto aún más los distintos intereses en juego a la hora de aprovechar mejor los contenidos la web, lo que también determinará el desarrollo futuro de la propia web. Microsoft, Apple, Adobe, Mozilla, Opera, Google… sacan partido de la web pero, ¿quiénes la cuidan y piensan más en su futuro? En la web hay mucho más que "contenidos".
En las tres entradas anteriores he tocado varios temas en relación con la aparición de la versión beta del primer producto de navegador web fruto del proyecto abierto Chromiun de Google. La cuestión que quiero destacar más en esta ocasión es que los navegadores sirven para más cosas que ver páginas web, cumplimentar formularios de entrada de datos o disfrutar de ricos contenidos sonoros o visuales (con la ayuda de ciertos plug-ins embebibles, o de máquinas virtuales que corran por debajo).
Aplicaciones del navegador
La mejora de la experiencia de los usuarios (diálogo y contenidos más visuales, reducción de latencia aparente, autonomía frente a desconexiones), junto al interés por captar clientes para los mercados de ciertas herramientas, han conducido a la diversidad RIA enumerada parcialmente en la anotación previa. Hay aplicaciones web que no emplean sólo un navegador con plug-ins y necesitan la descarga de otros componentes que corren por debajo (runtimes). En este terreno hay varias aproximaciones: la de los más ligeros (Adobe, Google) y los menos (Sun, Microsoft); la multi (Sun, Adobe, Google) y la monoplataforma (Microsoft); la de los estándares de derecho (Google) y los de hecho (Sun, Adobe, Microsoft); la del código abierto (Sun, Google) y el propietario (Adobe, Microsoft).
El objetivo oficial de todos es el de dotar al terminal de las mejores características de un cliente stateful (no tan dependiente de la red) con interfaz visual del tipo de la que tienen algunas aplicaciones de escritorio “vistosas” para mejorar la «experiencia de usuario». En la práctica parece que algunos están buscando vender más tecnología a los desarrolladores que preocupándose por los usuarios. Debemos considerar que los analistas, diseñadores y programadores de las aplicaciones trabajan de una manera muy distinta de la de los que emplean los desarrollos que construyen.
Por otra parte, a pesar de los que defienden la necesidad de replicar la experiencia de uso en el PC, y por el motivo que sea, hay empresas que han abandonado los planteamientos híbridos en el escritorio para enfocarse sólo en la web, como el caso de la “televisión” de Joost. Ryan Stewart ha lamentado esta decisión y, sin explicar cómo cree que se pueden combinar bien las experiencias de escritorio y móvil, dice que:
«In the end I think a hybrid approach is the way of the world going forward. Despite the buzz from Chrome, the desktop still has a lot of benefits as an application platform. But the web browser has to be central to every strategy. The companies that can easily blend those to worlds – and then incorporate the mobile world as well – will have a leg up on everyone else.»
Estrategias clientelistas

Gestor de tareas de Google Chrome
Como he escrito en notas previas, con Chrome no creo que estemos tratando sobre si hay que mejorar la visualización de páginas o la interacción gráfica con los contenidos web. Más bien se trata de plantar un elemento crítico para la ejecución de aplicaciones “en la nube” que se apoye fundamentalmente en el navegador del terminal respetando los estándares. La incorporación de gestión de memoria e independencia de procesos mejorará la robustez y seguridad, aunque haya ciertos riesgos si se emplea Gears al tener que grabar en el terminal. Las sesiones diferentes corriendo en pestañas distintas del navegador también van a permitir que los usuarios puedan emplear roles diferentes para acceder a la misma aplicación desde la herramienta, lo que facilitará algo el trabajo de desarrolladores y probadores.
Opino que también está en juego algo importante para el futuro de las aplicaciones en la web (SaaS): el desenlace de la guerra comercial sobre «The Next-Gen Web». En este terreno, las aportaciones de Chrome son significativas y alejadas del planteamiento de Microsoft con IExplorer. Tim Anderson escribía en The Register que:
«Chrome lets you create desktop shortcuts to web pages. In addition, when you open a web page from one of these shortcuts, it opens without any browser furniture. This really is a significant feature, because a well-designed and responsive web application will be indistinguishable from any other desktop application. The name Chrome is in part a reference to it – in software development, the term describes the surrounding user interface of an application. At the press conference announcing Chrome, Google’s vice president of product management Sundar Pichai said: “We used to call it content, not Chrome – that’s what we should focus on.” The name Chrome is an ironic one, that means as little chrome as possible.»
Naturalmente, también hay otros articulistas que defienden puntos de vista menos positivos acerca del nuevo navegador. El columnista y crítico de la Wikipedia Andrew Orlowski, que también hace referencia a su vecino y mi “buscador de fallos” Ted Dziuba, manifiesta en The Register que:
«There have been plenty of hiccups in the “cloud”, recently. […] That’s where the “runtime” comes in. Today, Chrome is simply a technology demonstration – and I can’t see Firefox users with their carefully-cultivated selection of add-ons, or Opera users, making the jump any time soon. But Chrome is a Trojan Horse for bundling Google’s Gears onto your PC – and in the hope that manufacturers look to Google services for new Eee-type lightweight PCs, perhaps running something like gOS, the Ubuntu-derivative. Gears is simply designed to make Google’s online services more attractive, and makes it looks like Google’s is setting the standard: leading where everyone else follows. (That isn’t entirely unfair.) And as a technology demonstration, Chrome succeeds.»

El secreto real de la salsa de la web 2.0: los «efectos de red» (Dion Hinchcliffe) ¿Y en la web 3.0?
Andrew termina su exposición cuestionando que haya una estrategia planeada tras la salida de Chrome. También opina que Google va a tener más difícil el provocar el «cambio de paradigma» —frente al enfoque de computación en el escritorio—, de lo que lo tuvo Microsoft frente al de IBM en los 80. Considero que hay demasiados que no valoran algo muy básico en internet, cual es el «efecto de red» que puede lograrse con las aplicaciones en “la nube”. Recordemos que en las redes aparece lo que en economía llamamos externalidad: «perjuicio o beneficio experimentado por un individuo o una empresa a causa de acciones ejecutadas por otras personas o entidades», pero éste es un tema que merece claramente un tratamiento aparte y más extenso.
Futuro de la navegación web
En el panorama actual veo diferentes propósitos entre las entidades que ofrecen los navegadores y entornos para su enriquecimiento que más se emplean en la web: Microsoft, Adobe, Mozilla, Apple, Opera… y Google. Unos promueven plataformas software o hardware particulares para vender más; otros buscan que internet siga siendo abierta y descentralizada, o que gane terreno frente a otros medios de comunicación; los hay que se especializan en navegar desde dispositivos móviles, o en ejecutar aplicaciones de forma robusta y segura, etcétera. Considero que el futuro de todos ellos está más vinculado a los usos que hagamos de la web, tanto los particulares como las empresas, que a los fines, tecnologías y mercadotecnia de las empresas promotoras.
El correo electrónico, la banca en línea, la vídeo conferencia, el comercio electrónico… son aplicaciones informáticas y de telecomunicaciones que existían fuera de la web desde hace tiempo, pero que ahora asociamos cada vez más con ésta. En otra entrada trataré de ir más allá de especular sobre las eventuales metas y estrategias de cada proponente de navegadores para reflexionar desde la perspectiva de uso de una “web estándar”, y de sus implicaciones: interacción, externalidad, ubicuidad, sincronismo, semántica…
Entradas relacionadas: Interfaces en aplicaciones web, Terminales ubicuos para navegar, Navegar por las aplicaciones, Buscador de fallos, Computadoras sin margen, Juegos de vendedores



















