Blog de JoseMPelaez

Aprendimiento: aprender del entorno con atrevimiento

La marcha de las generaciones

Posted by josempelaez en Lunes, 10 noviembre 2008

Muchos se han movido para tratar de extraer de la web todo su potencial. Cuando trabajan en una organización se encuentran con herramientas informáticas que no les satisfacen, y no quieren renunciar a las que están utilizando en sus restantes actividades. El uso de la web es ya una parte inseparable de su educación, trabajo, vida… La sociedad en su conjunto y las empresas que operan en sus mercados también se han visto afectadas. ¿Progresan éstas adecuadamente?

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Ilustración de una visión disruptiva del uso de internet citada por El Periódico. Aplicación de ejemplo de Abiquo (Jesús Monleón)

En mi nota anterior escribí que la «computación en la nube» presenta ciertas desventajas a ojos de una gran mayoría de los directivos empresariales. Me referí particularmente, aunque muy de pasada, a los responsables de los sistemas de información al más alto nivel organizativo (CIO). No he puesto de informática porque no quiero confundir una labor con la otra, sin que vaya a ser éste el centro de la reflexión que me propongo hacer aquí y ahora. [Tampoco deseo que los títulos de unos puestos me metan en la polémica abierta sobre diplomas académicos y competencias profesionales, o sobre sus maneras de difusión🙂 ]. 

Un problema de La Nube que no mencioné es que bastantes trabajadores, especialmente de los nuevos, tienen puntos de vista muy diferentes del “corporativo” sobre la informática. Aunque una mayoría relevante siga siendo poco sensible al empleo eficiente de la tecnología, creo que este número irá a menos, y no a más. La atracción de las ventajas para los usuarios que se derivan de las externalidades es demasiado grande como para resistirse a ellas de manera sostenible. Me parece que los progresos de Facebook y Tuenti lo atestiguan.

Los usuarios jóvenes, y los curiosos que no lo son tanto, están acostumbrados a leer artículos del tipo de «guía práctica para trabajar en la ‘nube’». Hay muchos que aplican lo que aprenden sin haber ido a la universidad. No necesitan estudiar informática, ni pedir a un técnico que les ayude, ni siquiera leer manuales complejos para comenzar a montar cosas interesantes. Tampoco deben hacerlo para realizar ciertos cambios más o menos promovidos, autorizados o tolerados (los famosos hacks). Además, cada vez hay más  “informáticos de profesión” desarrollando menos programas y adaptaciones a la medida de sus clientes y construyendo más herramientas o servicios genéricos, que terminarán adaptando sus futuros usuarios.

Lo que sucede es que la mayoría de estos nuevos trabajadores ilustrados en la web, cuando llegan a sus oficinas o recorren los lugares de trabajo de sus clientes, encuentran otras herramientas empresariales a su disposición. Si nos referimos a trabajos muy genéricos, las aplicaciones que ponen a su servicio suelen ser menos útiles, sencillas, potentes o atractivas que las que encuentran en internet. Éstas son gratuitas o tienen un precio al alcance de la mayoría de los aficionados más entusiastas y avanzados. Este fenómeno ha sido observable desde hace una decena de años, que no meses, aunque haya ocurrido en una minoría de casos.

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Wendy Wilkes, de Unilever (Graham Trott, BW 080814)

Según cuenta tic616, Accenture ha publicado una encuesta muy reveladora sobre los “trabajadores de la nueva generación”. La consultora concluye que la «millennial generation demands own devices at work and don’t adhere to corporate technology policies.» Se refiere a estudiantes y empleados entre 14 y 27 años en los EE. UU. Los resultados de la encuesta apuntan a una desconexión entre la tecnología que proveen las empresas y cómo los trabajadores jóvenes quieren utilizarla y colaborar. Business Week informó hace pocos meses de que Unilever, una gran compañía de las consideradas clásicas, está haciendo cambios relevantes en su informática corporativa para atraer a los mejores candidatos jóvenes. 

Además, creo que la Generación X protagonista de alguna novela de Douglas Coupland, educada mientras jugaba con los primeros ordenadores personales durante su adolescencia, tiene ya bastante influencia en las decisiones empresariales en general, y más en las de tecnología. En 1982, cuando yo tenía 29 años, compré un ZX Spectrum que aún conservo (guardado en una caja de un desván). En mi caso pasé de “jugar” en la empresa programando en Fortran para tratar distintos tipos de datos a hacerlo en casa usando Basic. Lo que también ocurrió en aquellos tiempos es que hubo otros muchos con menos años que aprendieron directamente a programar curioseando y experimentando con esos primeros ordenadores personales. Si andaban por los 12 años, hoy tienen ya sobre los 40. ¿Quién va a seguir decidiendo en las grandes empresas que prejubilan a sus trabajadores con poco más de 48 años porque la tecnología permite hacer más con menos personas?

Sin apoyarme en la influencia que internet ya tiene en la política, como han demostrado los triunfos electorales de Barack Obama (47 años), hay bastantes ejemplos de cómo está transformando ya la forma de trabajar en muchos sectores empresariales. Dos de los más difundidos son el editorial, especialmente la prensa periódica, y el musical, particularmente la producción discográfica. Pepe Cervera acaba de reflexionar sobre que «los nuevos medios no son viejos medios con internet», al igual que «el ferrocarril no eran carretas con vapor ni los aviones son trenes que vuelan». Enrique Dans explica en «vivan las cadenas» los contratos 360º que buscan atar por todas partes a los artistas porque «las discográficas se ven abocadas a un redimensionamiento radical, a una severísima cura de adelgazamiento, y a un intento de ampliar sus fuentes de ingresos.»

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Dídac Lee, Kevin Kelly y Pep Campàs (Bloc DL 071128)

Kevin Kelly es uno de los observadores y pensadores más respetados de la web, editor de Wired y autor de «New Rules for the New Economy» entre otros libros. Acaba de exponer en la Cumbre Web 2.0 2008 que «los próximos 6.500 días de la web» serán muy distintos de los que hemos conocido, según comenta Francis Pisani. Éste sigue diciendo:

«La web de mañana no será la web mejorada. Será otra cosa. Esta otra cosa será, para empezar, lo que él [KK] llama una amplísima máquina, en las nubes (reconstrucción tridimensional), que incluye todos los datos disponibles. Para Kelly, todo lo que no esté ‘websado’ no existirá. La web será el OS global de mañana, ¡captará todo, absolutamente todo! Accederemos a ella a través de un montón de aparatos con pantalla (de la televisión al teléfono móvil, pasando por la pantalla de control de nuestra nevera y el GPS de nuestro coche…) que no serán, de hecho, más que ventanas hacia la “gran máquina”.»

Muchos jóvenes, y no tan jóvenes, somos lectores y escuchantes asiduos. Estamos al corriente de los cambios que se van introduciendo a nuestro alrededor. Por ejemplo, los “marchosos” emprendedores jóvenes de Abiquo han liberado gratuitamente unas herramientas para poder ir construyendo esta nueva web, se llame grid o se llame cloud. Ha pasado un cuarto de siglo desde el lanzamiento del Spectrum y siguen surgiendo muchas más herramientas baratas con las que experimentar y construir cosas nuevas. ¿Quién va a frenar su uso en las empresas? La competitividad global manda, a menos que los de Washington decidan virar el rumbo económico hacia babor, lo que sería peor.

Por lo tanto, y parafraseando a José Antonio Marina, ¿cuándo empezarán los CIOs a aplicar resueltamente su inteligencia para reinventar las soluciones informáticas que aplican a los problemas de sus organizaciones? ¿Por qué no marchan con decisión para no verse desbordados por las nuevas generaciones? Seguiré dándole vueltas o, mejor dicho, avanzando en mi intento de búsqueda de una buena respuesta. Me anima lo que “tuiteaba” Martínez: «a veces cuesta menos hacer realidad una visión que, después, hacer visible esa realidad.»

Entradas relacionadas: Conmutación a la nube, Emprendedor español, La motivación de los talentos

4 comentarios to “La marcha de las generaciones”

  1. Fuertemente coincido con todas las reflexiones que escribes del cómputo en la nube y el efecto humano. Comparto algo de lo que he escrito recientemente referido al mismo tema: http://blogs.msdn.com/luisdans/archive/2008/11/07/noviembre-7-2008-promesa-y-realidad-del-c-mputo-en-la-nube-en-regiones-emergentes.aspx

  2. Para conocer más sobre Kevin Kelly, Enrique Dans acaba de escribir una nota sobre «El mito del superorganismo»

  3. […] Entradas de este cuaderno con alguna relación: ¿Podrá soportar España 4.000.000 de bajas de clientes de banda ancha?, Escenificación estúpida sobre bancos, La marcha de las generaciones. […]

  4. […] Entradas de este cuaderno con alguna relación: La lucha del emprendizaje innovador, Necesitamos un cambio de mentalidad, La marcha de las generaciones. […]

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