Cuestionar lo sabido

Durante los últimos años, llegada la época preveraniega, me toca conducir varias sesiones de un programa de formación universitaria de postgrado. Es una buena cita para repensar sobre el aprendizaje de muchos años, así como para recopilar lo más relevante de lo aparecido sobre mi materia durante el último. También lo es para preguntarme: ¿hasta dónde van a poder seguirme los participantes de esta edición?, ¿debo limitarme a satisfacer sus expectativas, por erróneas que considere algunas de sus premisas?