Blog de JoseMPelaez

Aprendimiento: aprender del entorno con atrevimiento

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Expectativas, palabras y pensamientos

Posted by josempelaez en Miércoles, 31 diciembre 2008

Los que escribimos en un cuaderno electrónico público tenemos y mezclamos distintos motivos. Los que los leemos también tenemos diferentes expectativas e intereses. Mi anotación previa me ha ilustrado algo más sobre ello. También me ha hecho volver a pensar sobre las palabras compartidas.

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Palabras en evolución (via The Daily Galaxy 071012)

En la entrada anterior expresé ciertos puntos de vista sobre la educación en España. Recogí algunos datos, refrendé opiniones ajenas y mencioné alguna de mis experiencias como docente. Escribí sobre éstas para tratar de enmarcar las eventuales expectativas que pudiera despertar la introducción realizada al tema. Algo sé del sistema educativo español, pero no lo suficiente como para meterme en muchas profundidades o recomendaciones. Pretendía sentar una base para que los eventuales lectores no esperasen demostraciones de causas ni justificaciones de propuestas. Al menos, no en ella. Sin embargo, creo que no lo logré; como poco hay un caso que lo atestigua, aunque sea uno muy particular.

Me parece que en los seis meses de vida de este cuaderno, con anotaciones que han estado igual de mal o bien fundadas que la anterior, he aludido alguna vez a mis experiencias para usarlas como fuentes de datos, pero no para intentar establecer unas “credenciales” como opinador. El distingo que me debió de impulsar el otro día a mencionarlas con el propósito implícito de rebajar expectativas pudiera derivar del hecho de que aún trabajo como ingeniero y empresario. En cambio, la educación reglada española sobre la que escribí no está ahora entre mis medios de vida. Probablemente por ello me sienta más intruso a la hora de opinar sobre unos asuntos más que de otros.

Imagino que otro motivo por el que cité mis experiencias es que no me gusta escuchar o leer a quienes manifiestan que no saben nada sobre lo que van a decir y que, no obstante, se aplican a ello seguida y aplicadamente. Creo que hay una frase de Orson Welles que viene al caso: «Muchas personas son demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no se preocupan por hacerlo con la cabeza hueca.»¿Por qué no guardamos silencio en este tipo de situaciones si no estamos buscando únicamente el entretener al prójimo?

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Anotando en cuaderno (cc piglicker, Flickr 081105)

Supongo que será, al menos en parte, porque nos gusta ser los protagonistas durante ciertos momentos de nuestra existencia. Ello supone, ¿por qué no recordarlo?, una buena terapia afectiva, cuando funciona. Otro buen motivo es el de la charleta social orientada sólo a relacionarse y pasar un rato con otros miembros del grupo. Esto, en muchas ocasiones, se llama crudamente bullshit. También debe de ser porque hablar o escribir ayuda a pensar y razonar, aunque hacerlo sin premisas, sin datos, sin información previa sea ilógico.

Tras leer una entrada como la que precede a ésta, algunos quedarán defraudados al no encontrar soluciones o acciones que intenten resolver la «verdad incómoda» de la educación. Es lo que le ocurrió a mi esposa, que vio por vez primera una anotación de las que escribo “en internet” después de varios meses de decirme que sentía curiosidad por saber qué era eso de lo que le hablaba a veces. Yo esperaba ese momento con interés. En otras ocasiones había leído informes o mensajes míos antes de enviarlos para difundir situaciones, valorar opciones, comprobar comprensiones o descubrir errores.

Aunque usa el correo electrónico y accede a sitios web desde hace años, no había visto un blog hasta el día de Navidad. El desencadenante de que lo hiciera fue casual: entró en el despacho doméstico justo cuando yo apretaba el botón de publish. Se interesó por si aquella página era la del cuaderno electrónico. Le aclaré que era el panel de control y la animé a que se conectara desde la máquina del salón para leer con tiempo lo que acababa de publicar. Quería conocer su opinión como persona muy cercana, aunque muy ajena a este heterogéneo “mundillo” que, como apunta el término, lo forma un conjunto reducido de la población

¿Qué pasó? Que recuerde, es la primera vez que me dice que no le ha quedado suficientemente claro lo que pretendía con mi texto. Lo había entendido bien pero, tras leer la introducción, esperaba algo más específico, alguna recomendación o solución al problema enunciado. No sé si es que tenía una expectativa sobre los blogs que no se correspondía con lo que acababa de leer o es que tenía una idea sobre mis escritos que no había seguido en éste. Para intentar una defensa digna, le sugerí que no comenzara las lecturas desde ideas preconcebidas y que se mantuviera abierta a las informaciones de su entorno, sin esperar nada de antemano.

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Casco de pensar (via The Daily Galaxy 080307)

Hablamos también de que hay muchas clases de cuadernos de bitácora en internet, y de que tienen propósitos muy diferentes. Si miro mi blogroll, ¿qué tienen en común las anotaciones de Kurioso, Pseudópodo, Perogrullo o Nubeblog con las mías? No ocurre lo mismo que con los logbooks de navegación que conocemos de nuestras excursiones marítimas. 

En mi caso particular, en este weblog he buscado juntar datos, enlaces y reflexiones propias o ajenas con algún orden para ayudarme a pensar sobre alguno de los asuntos que me interesan o llaman más mi atención en cada momento. Si eso es todo, ¿para qué hacerlo en público?, es lo que debió de pensar mi esposa por la cara que puso.

Añadí que quería ir confeccionando un cuaderno que me sirviera como referencia para poder consultarla más adelante desde cualquier parte. También le dije que deseaba practicar y perfeccionar mi escritura porque me ilusionaba encontrar otras personas con quienes compartir, contrastar y confrontar ideas sobre el tema de turno. Si cuando crecieran mis sobrinos quisieran saber algo más de la vida de su tío, allí encontrarían material adicional. Si otros lectores pudieran sacarle algún provecho extra, bienvenido sería. Si, además, se animasen a conversar aportando alguna objeción, aclaración, ampliación o vínculo para poder ir más allá de mis letras, pues miel sobre hojuelas. 

A los intereses anteriores debo sumar el de que me gustaría seguir aprendiendo a mezclar las palabras más y mejor. Creo que uno puede encontrar mejor la inspiración o descubrir una relación oculta en los entresijos de la naturaleza o del cerebro mientras está leyendo, pensando, escribiendo, jugando o haciendo algo relacionado con la materia en cuestión. Por consiguiente, no me pongo a hablar o escribir sobre asuntos que desconozco por completo. En estos casos, antes pregunto y busco algún buen material que leer o historia que ver (aunque esto en mucha menor medida).

Las observaciones de lo que me rodea y las lecturas permiten que vaya abriendo un camino que, a veces, trato de ampliar redactando. Leyendo y escribiendo mucho terminas aprendiendo a juntar palabras siguiendo las reglas del lenguaje que utilizas. Esta capacidad es un útil sencillo y muy poderoso. El aprendizaje del lenguaje sirve para pensar, además de para comunicar, lo que muchos parecen ignorar. 

De momento lo voy a dejar aquí. Ya trataré de regresar a la educación el próximo día.

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Educación: una verdad incómoda, La motivación de cada uno, Inquietudes e intenciones

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Inquietudes e intenciones

Posted by josempelaez en Miércoles, 16 julio 2008

Estoy inquieto, que no preocupado, por algunos mensajes y vínculos que he recibido en alguna ocasión de Tic616 a propósito de mis reflexiones “en abierto”, que hoy cumplen un mes. Rompió pronto la duda de que a alguien le fuera a importar un bledo lo que uno (yo) escribiera. Junto a Rgil estrenaron los comentarios, lo que también quiero agradecerles en este “aniversario”.

Los “conocí” leyendo y comentando en sus blogs, como a otros. Por lo que sea, vieron un teletipo de Twitter sobre que yo estaba montando uno, y allí que se presentaron. Luego ha resultado que hay más personas, intereses, lugares… que nos relacionan (sin tener que llegar hasta el sixth degree of separation, que así cualquiera).

Diario antiguo

Ahora me pregunto: ¿podemos esperar algo sobre lo que escriba? Pues no tengo respuesta. No lo hago con el objetivo consciente de satisfacer un interés en particular. Sí con el de pensar, y con el de someter mis ideas al escrutinio de los que quieran y manifiesten sus pros&cons dentro de unos estándares borrosos de respeto al prójimo.

Sucede que he estado redactando notas en papeles y en mi agenda electrónica desde hace muchos años, y también en Google Docs, aunque éstas sean más recientes. Ahora me he propuesto intentar publicar regularmente algunas de mis reflexiones. El desencadenante fue aquel correo de la primera entrada. Me relajó el escribirla. Como mínimo también me servirá para que, más adelante, pueda referirme a ellas en conversaciones públicas, y no sólo privadas.

Me valen para «cavilar en voz alta» sobre lo que observo y analizo de mi entorno empresarial, socioeconómico y tecnocientífico (¡toma ya!). Si alguien más puede sacar alguna utilidad de ellas, pues bienvenido sea porque, además, es muy probable que yo también salga beneficiado, en caso de que sean reforzadas, ampliadas, matizadas, cuestionadas o rectificadas. Es por ello que, siendo bastante sencillo el compartirlas con las herramientas disponibles en la actualidad, me he animado nuevamente a ello, aunque la apertura no esté exenta de algún riesgo. Como he apuntado, también lo he hecho para debatir sus premisas, predicados o implicaciones, si es que surge esta posibilidad, como parece que ha empezado a ocurrir gracias a los “arreones” del autor de Tic&Tac. ¡Qué predicamento tiene este hombre cuando llama a hacer visitas!

Trato de integrar el posting dentro de mi actividad cotidiana; no diaria, pero sí semanal. Creo que somos mayoría los que disfrutamos charlando sobre temas de nuestro interés con familiares, amigos, colegas, vecinos o conocidos. Que lo hagamos con personas a las que todavía no hayamos estrechado la mano, o besado, no creo que implique cambios sustanciales. Sea en mayor o menor medida, a través de los diversos aspectos de la web, ya vamos teniendo una cierta idea de lo que nos une o nos separa, nos asemeja o nos distingue. Por tanto, creo que también podemos permitirnos emplear ciertos “guiños y puyas comunicativas” que integren esta parte de nuestra vida con sus demás facetas. El mundo no es chato, como nos recuerda Pseudópodo, a cuyo blog llegué por las referencias de Tic616.

Por consiguiente, faltaría a la verdad si dijera que estoy asustado o preocupado. No obstante, algo inquieto sí que estoy, ¡qué carajo! Hace casi un par de años comencé a escribir otro blog y lo dejé tras cinco entradas y tres meses. Habiendo superado ahora la fase transitoria del despegue escribiendo en público, ¿o no?, tengo la impresión de haber entrado en un régimen estacionario que no sé si seré capaz de mantener, y ello si no surge algún cambio relevante que impacte en lo que me quede de vida (¡qué trascendente!). He de reconocer que hace más de veintiún años que aprendí —cuando me divorcié amistosamente de mi primera esposa— que no se debe decir nunca «de este agua no beberé» ni «este cura no es mi padre».

private conversationEl poso que me ha dejado Tic616, con su «ha entrado muy fuerte como blogger» referido al comienzo, es la conciencia de que llegaré a defraudar ciertas expectativas que no era mi intención crear. Y digo que me ha dejado porque lo primero que hizo fue alegrarme por haber despertado una especie de sintonía en un tema al que llevo dando vueltas desde hace más de ocho años (cuando fundé mi segunda empresa). Lo segundo que logró fue que compartiera su ¿espaldarazo, alabanza, elogio, halago…?, gran inyección de ánimo a la postre, con mi querida esposa. Después le mandé un “teletipo directo” de agradecimiento (pero se me pasó decirle que tenía pagadas unas cañas, ¡qué gran fallo!).

A la vista del oscuro día que tuvimos el lunes en Alicante, supongo que me puse a escribir esta entrada en el blog para curarme en salud antes de verme afectado por el “mal de las expectativas defraudadas”, propias o ajenas. ¿Qué nubarrones pueden llegar a este espacio en un futuro más o menos lejano? ¿Falta… de contribuciones interesantes, de tiempo para reflexionar, de ideas para cuestionar, de calidad de análisis, de claridad expositiva, de brevedad atractiva (¡qué peligro!), de amenidad redactora, de comentarios participativos, de buenos modales…? Hmmm. ¡Qui lo sa!

En fin, ya veremos. Se hace camino al andar. Mi interés de partida ha sido ejercitar, articular y proyectar mi pensamiento hacia el futuro mediante el uso de las reglas y términos del lenguaje escrito. No obstante, si hay al menos una pizquita de conversación, será menos aburrido y más provechoso. Aunque no escriba primariamente para provocarla, deseo darle toda la cabida que pueda.

En lo anterior sigo a Jerome S. Brunner, que hace tiempo escribía que «la formación intelectual que hace posible a la postre emplear el lenguaje como instrumento del pensamiento requiere mucho tiempo y un complejo adiestramiento». También que «antes de sentirnos competentes con respecto a los demás o al mundo en general, debemos sentirnos competentes con respecto a nosotros mismos», al igual que manifestaba que «los conocimientos y habilidades acumuladas por la cultura son infinitamente superiores a los de cada individuo».1

Book sculptureAunque Tic616 me llame blogger, no me considero un comunicador en el sentido que a veces se le da en el “mundo de la web 2.0”. Me encaja más verme como una especie de analista comunitario de ciertos fenómenos de entre los que nos circundan. No sé cuántas veces podré publicar algo cada semana (¿1, 3?), pero sí sé que no soy capaz de hacerlo una vez al día. Tampoco sé con qué calidad o extensión, pero sí sé que no lo haré para cumplir con una cuota, o para lograr un fin determinado. Considero que la felicidad vital se consigue transitando por un camino trufado de pequeños retos, superaciones, expectativas, emociones, detalles, interacciones…

Voy a escribir desde una perspectiva híbrida: ocurrencias personales (de una especie de «liberal de buenas costumbres» —como se autoclasificaba una buena amiga que se educó en el Liceo Francés mientras la gran mayoría de su generación iba a colegios religiosos—), pero con algún interés colectivo. No lo voy a hacer buscando audiencia, atención, influencia, comunicación, promoción o entrada en algún club. No obstante, insisto, también me ilusiona el contrastar mis experiencias e ideas con las de los demás. Seguramente así pueda cimentarlas mejor en unos buenos fundamentos (cognitivos y emocionales). Los que se animen a participar en el debate, ¡ouvrez la porte! (y arengados están por Tic616. Por cierto, Alfonso, en este espacio tienen cabida los comentarios y correos “largos” 😉

Entiendo que, para la parte de animar el contraste de ideas, debo de aportar un cierto rigor intelectual, y una dosis razonable de estilo, armonía y ritmo. Me inquieta más lo segundo que la primero, pero haré lo que sepa y pueda, aunque observo que mis escritos tienden a superar las 1.000 palabras con mucha facilidad. Pufff… No me van los apuntes cortos.

Para terminar esta declaración de intenciones, que bien podría haber figurado como entrada inicial en lugar de la de «correos largos» (dicho a toro pasado, claro), recomiendo leer el mensaje (en inglés) de Jason Calacanis del domingo pasado. Simpatizo con su punto de vista y trataré de aprovechar su experiencia. Pero claro, lógicamente, no tengo sus problemas para tratar en la “blogosfera” ciertos asuntos de interés común, ni espero tenerlos. Recomienzo ahora un camino que él transitó hace varios años de otra forma.

Por cierto, ¿será largo un correo de 1.588 palabras como el de Jason? ¿Y una entrada de 1425? 🙂


[Foto 1: Diario. Flickr, Barnaby]
[Foto 2: Conversación. Flickr, remuz]
[Ilustración 3: Book sculpture; Brian Dettmer. Henar’s Blog]

1 «Desarrollo cognitivo y educación»; J.S. Brunner, 1988. Págs. 108, 112 y 79. 5ª Ed. Ediciones Morata; Madrid, 2004.

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Softpunk empresarial

Posted by josempelaez en Lunes, 14 julio 2008

Juan Freire ha publicado un artículo sobre los orígenes del edupunk que me ha devuelto a pensar sobre las decisiones TIC que se toman en las empresas. Hablando de WebCT (hoy Blackboard), un Learning Management System enfocado en las necesidades de la gestión del proceso educativo en las universidades, dice que:

«Lo que sigue es una historia habitual en los oligopolios de software: los bajos precios y la calidad de WebCT le hacen ganar muchos clientes institucionales y, de este modo, acaba por convertirse casi en un estándar. Por otra parte, al ser un desarrollo corporativo, cuenta con un interlocutor claro, tanto a nivel comercial como técnico, con el que pueden negociar los responsables universitarios, lo cual facilita que éstos apuesten por este tipo de plataformas. Acto seguido los precios comienzan a incrementarse (en forma de licencias de uso anuales), lo que coloca en serios aprietos a muchas universidades que no pueden permitirse esa inversión pero, al tiempo, tienen serias dificultades para explicar a sus usuarios (y en particular a sus propios profesores) que al abandonar WebCT perderán buena parte de su trabajo de creación de contenidos digitales y tendrán que reiniciar un largo proceso de aprendizaje de un nuevo LMS».

hw-sw toolAl leer lo precedente me he acordado de la entrada de tic616 sobre las recientes subidas de precio de SAP y Oracle. Como allí refleja, estas acciones tienden a ser vistas como abusos.

Lo que quiero resaltar por mi parte es la referencia de la cita a que hay un «interlocutor claro» por venir el software de una corporación.

También me interesa una reflexión de Jim Groom, el moderno “hacedor” del concepto de edupunk. Citando nuevamente a Juan, a propósito del lanzamiento por el fabricante de una nueva versión de la aplicación de gestión docente, dice:

«…propone que su software “mejorará las capacidades de pensamiento crítico” y “mejora el funcionamiento del aula”. Groom critica estas afirmaciones por tecnocéntricas, cuando estos procesos los realizan y logran las personas. La tecnología puede actuar como facilitadora, pero sólo si existe una comunidad trabajando en una determinada cultura.»

Los asertos de Jim sobre los logros de las personas y la influencia de la tecnología me resultan evidentes. Por tanto, no puedo hacer menos que sorprenderme cuando encuentro a directivos que defienden de manera categórica que el buen funcionamiento de una empresa “depende” en gran medida de la herramienta que use. ¡Vaya!, y yo que creía que lo importante son los valores corporativos, estrategias directivas, equipos humanos, marcas comerciales… (dando por descontada la calidad del bien o servicio ofrecido, que para mí ha de ser lo primario). Me parece que la eficiencia puede depender mucho de la tecnología utilizada, pero la eficacia o efectividad ya no tanto, por no decir muy poco.

Estaría de acuerdo con formulaciones del tipo de «estoy tan “comprometido” (atrapado, encadenado, ensimismado, ilusionado…) con la herramienta que utilizo que el cambiarla me costaría tanto dinero, tiempo y desencanto/incertidumbre/riesgo/peligro/temor/miedo…». Por lo menos expresaría que se ha considerado un escenario hipotético donde la decisión más inteligente (menos estúpida) sería la de cambiarla. Hay buenos consultores que sabrían valorar las implicaciones de no hacerlo, y compararlas con las de la combinación calculada para “mantenerse firme”.

edupunkJuan, en un segundo artículo sobre el edupunk, se refiere a las «las limitaciones y perversiones de las tecnologías educativas corporativas que dominaron las universidades en los últimos años». En éste refuerza el distingo entre el cambio técnico y el político o educativo.

Aunque tengo cierta experiencia en el ámbito universitario, conozco mejor el empresarial, y desde hace más tiempo. Una buena parte de él, y en particular la más reciente, procede del caso particular de nuestra herramienta de gestión integral de operaciones, para la que utilizamos un modelo de código abierto con un «interlocutor claro» (el integrador colaborador que nos representa). Nuestra experiencia dice que son muy pocos los potenciales clientes que valoran la posibilidad de poder modificar e integrar nuestra aplicación basada en componentes. Y eso que ello no les conduce a perder la ventaja de usar un producto estándar configurable y actualizable compartido por la comunidad de clientes existentes. (No seguimos un modelo “puro” de open source, al igual que no empleamos una base de datos “normalizada”, aunque sí “estándar”).

Mi apreciación es que una gran mayoría de empresas valora mucho más el estar “a cubierto” bajo el paraguas de una marca a la que puedan aplicarle el dicho de los años 70 «nobody ever got fired for buying IBM», que tic616 nos recordaba en un comentario reciente.

¿Qué pasará cuando los alumnos que han estado usando las herramientas de la web 2.0 para su desarrollo educativo sean significativos entre los empleados de las empresas e influyan en su dirección como trendsetters o managers? ¿Montarán un softpunk de gestión empresarial más allá de las startups? Bueno, ahí tenemos los CRM y ERP de open source, que se basan mucho en el apoyo de empresas de servicios profesionales que facturan por jornadas, como cuando sólo se desarrollaba a medida hace casi medio siglo.

¿Veremos un cambio de cultura directiva, que no tecnológico, en la forma de decidir en las empresas sobre las herramientas y el uso de las TIC? Yo creo que sí…


[Foto 1: Open source hardware and software. Flickr, pt]
[Ilustración 2: Comic: WTH is EduPunk?, Flickr, inju]

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