La motivación de los otros

¿Hasta dónde se puede imponer un determinado modo de funcionar en una organización social? ¿Qué papel han de jugar los gobernantes y “dinamizadores” respecto del que han de desempeñar los “organizados”? ¿Qué motivaciones impulsan a unos y otros?

Anuncios

La política de gastos y gestos

Muchos políticos deben de considerar que sus actividades principales son reunirse, hacer declaraciones y posar para las cámaras. Además de no verlo igual, entiendo que tampoco lo hacen bien. No explican lo que es relevante para que decidan los ciudadanos por sí mismos. Tampoco exponen las materias de interés público de una forma transparente y pedagógica.

La política del cambio de ritmo

Me incomodan los discursos vacíos y las metáforas que, en vez de ofrecer explicaciones, pretenden rehuirlas y provocan contradicciones. Considero que la rueda de prensa donde se ha anunciado el último cambio de gobierno español es un ejemplo de ello. Me disgustan los políticos que ocultan sus motivos y pretenden confundir a los electores.

Creatividad y crecimiento económico

Me interesan las relaciones entre el aprendizaje, la creatividad, el progreso y la felicidad. Intento observar y formular proposiciones para encontrar trayectorias más inteligentes según lo que vamos conociendo. Me preocupa entender que otros persisten en rodar por caminos poco consistentes con los frutos de las investigaciones.

¿Jugamos a la política o desarrollamos algo?

Hay quienes tratan de analizar y comprender las situaciones para poder actuar de manera inteligente. Hay quienes proponen acciones que no dependen de lo que decidan los gobernantes. Hay quienes se dedican a jugar a la política, al “guruísmo”, o a insultar o incordiar a los que tratan de aportar y compartir.

Escenificación estúpida sobre bancos

Me parece que los políticos actúan en demasiadas ocasiones como si los ciudadanos fuésemos idiotas. Sin entrar en los diagnósticos que hacen, o que no hacen, sus escenificaciones ante la galería me parecen tan estúpidas como contrarias a la inteligencia. ¿Por qué ahora muchos tiran piedras contra su propio tejado intentando culpar de nuestra crisis económica a unas entidades financieras que miran por sus negocios, y que lo están haciendo bien en un marco internacional?