Blog de JoseMPelaez

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Picadillo de I+D+i

Posted by josempelaez en Viernes, 16 octubre 2009

Lo que sale de un proceso de transformación no depende sólo de lo que entra. También influyen, y mucho, su eficacia y su eficiencia. ¿No habría que analizar las del sistema de «I+D+i» que usa España?

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Imagen zona Iglesia-Olavide en Chamberí (Google Maps)

Cuando era un adolescente en la segunda mitad de los años 60 solía callejear por mi madrileño barrio de Chamberí. En la entonces llamada calle de Joaquín García Morato (Santa Engracia), había un comercio cerca de Iglesia (Glorieta del Pintor Soroya). Mi curiosidad siempre hacía que me detuviera a mirar al pasar delante.

El objeto de mi atención era una tienda de embutidos ya desaparecida llamada Galiacho. Una parte de su fachada ilustraba de manera figurada y convincente el cómo los cerdos se transformaban en los productos que vendían. El proceso se representaba como una gran máquina con muchas secciones. Los animales subían por una rampa que había en el extremo superior derecho y los chorizos, salchichas, longanizas, mortadelas, etc. salían por el inferior izquierdo (o así es como la recuerdo ahora).

En los colegios de la época no nos “daban” pretecnología, conocimiento del medio, sociales ni otras materias “contemporáneas”. Nosotros estudiábamos física, ciencias naturales, historia, geografía, lengua española y cosas así. Cuando el dibujo realista de la tienda referida me hacía pensar en cómo podría construir una máquina de esa naturaleza, el único referente que tenía era la máquina de picar carne que usaban en mi casa para las albóndigas, filetes rusos y empanadillas.

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Picadoras de carne en venta en el mercado chino Alibaba.com

¿Cómo se pasaría de un artefacto al otro? Ahora creo que aquella imagen influyó mucho, inconscientemente, para que estudiase y me graduase como ingeniero. Luego he ido “investigando” y conociendo otras cosas de la vida cotidiana aquí y allá. Sin embargo, hay algunas que aún no he logrado descifrar. Entre ellas está nuestro gasto en «I+D+i».

Me sigue gustando ver imágenes y vídeos de máquinas, de cadenas de producción o de sistemas automáticos  en funcionamiento. También me interesan los diagramas y esquemas que reflejan los distintos pasos de un proceso de tratamiento o de transformación de materias primas en productos terminados. Curioseando por la web llegas también a conocer muchas cosas curiosas, como este plan de “pig city”, que me ha recordado las torres en las que ya se aparcan los automóviles en Wolfsburg.

El caso de la máquina casera de hacer picadillo resulta mucho más sencillo de entender. Se introducen varios trozos de carne —o una mezcla de distintas carnes— por la boca y, tras presionar sobre la tolva y darle a la manivela, van saliendo unos fideos de masa cárnica mezclada por el disco perforado que hay en el extremo abierto del cilindro. Como el cacharro debe desmontarse para poder limpiarlo bien, no resulta difícil comprender el porqué de esa transformación al ver los componentes del despiece del artilugio.

Lamentablemente, hay otros muchos procesos importantes para nuestra vida que resultan abstrusos. Creo que uno de ellos es el que ha venido en llamarse de «I+D+i». Como he comentado en este cuaderno, Esko Aho considera la investigación y el desarrollo como un proceso que busca transformar dinero en conocimientos. Según él, la innovación permite transformarlos nuevamente en dinero, con lo que se cierra un ciclo vital para el progreso de nuestras sociedades (si el saldo es positivo, claro).

Uno de los debates parlamentarios que tenemos abiertos en España alrededor de los Presupuestos del Estado para 2010 es el correspondiente al Ministerio de Ciencia e Innovación. Los que manejan estos asuntos parecen querer centrar la cuestión en la incoherencia que supone predicar una cosa y practicar otra.

Los gobiernos llevan tiempo propagando que hay que incrementar el gasto en I+D para transformar nuestro “modelo económico productivo” y aumentar así la competitividad de la economía española. Sin embargo, el de ahora propone un recorte que choca también al compararlo con otras partidas del destino del dinero público, que aumentan o se mantienen.

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Bernardo Hernández de Google en Innovae (Bibliosalud 090319)

Sin embargo, lo que yo más me pregunto es si estamos sólo ante la típica decisión política de priorizar el destino de un recurso limitado (la recaudación impositiva). ¿Se habrá percatado alguien más de que el actual «sistema de ciencia, tecnología y empresa» español no está transformando los cerdos en jamones “pata negra” tanto como debiera? A mí me parece que hay demasiada carne troceada que sale picada y vuelve a aglutinarse para reintroducirse en el proceso. ¿Se pretendía hasta ahora seguir dando de comer sólo a los que presionan y le dan a la manivela?

Defiendo la necesidad de seguir mejorando la «I+D+i» española. No obstante, considero que debemos revisar la eficacia y eficiencia de su proceso de transformación del dinero antes de seguir metiendo más “input” en el actual. ¿Hay que seguir picando o quemando dinero en las fallas de los Innovae que montan los políticos para celebrar los “años europeos”, o para intentar convencernos de lo bien que hacen su trabajo de propaganda?

¿Cómo se conectan en España el desarrollo y la innovación? ¿No ha sido montando actos como se han enriquecido ilícitamente los de la “trama Gürtel”? ¿Debemos llamarlos innovadores por haber transformado el dinero público en privado a través de sus conocimientos y de sus contactos políticos?

¿Cómo han explicado los parlamentarios y los científicos que el presupuesto público de España en I+D haya subido más de 20% anual en 2006, 2007 y 2008 mientras que hemos bajado del puesto 29 al 33 en la clasificación de competitividad internacional que realiza el Fórum de Davos? ¿Dónde y cómo se va a debatir y explicar esta paradoja? ¿Será algo tan evidente para los que hayan estudiado “cono” que por eso los viejos chicos de barrio que jugábamos en la plaza andamos tan perdidos? ¡Qué tiempos!

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Innovae y las fallas, Cuando la investigación no precede a la innovación.

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Creatividad y crecimiento económico

Posted by josempelaez en Miércoles, 8 abril 2009

Me interesan las relaciones entre el aprendizaje, la creatividad, el progreso y la felicidad. Intento observar y formular proposiciones para encontrar trayectorias más inteligentes según lo que vamos conociendo. Me preocupa entender que otros persisten en rodar por caminos poco consistentes con los frutos de las investigaciones.

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Selección de productos (University Nutrition®)

Hay varios debates públicos que deberían haberse mantenido en la jornada Innovae del 16 de marzo en Madrid. No me gustan ciertas formas de gastar dinero para promover la creatividad y la innovación. Tampoco el entendimiento exclusivo de la investigación como un proceso institucionalizado. Sí la innovación que introdujo la comercialización masiva de productos fabricados en “cantidades industriales” apelando a las emociones de los consumidores.

Hoy sabemos aún más cosas; por ejemplo, cómo decidimos irracionalmente. Hemos aplicado nuestro intelecto más creativo para estimular las compras en los mercados de “gran consumo”. Podría decirse que se desarrollaron para dar salida a los excedentes de bienes y servicios derivados de la “gestión científica” aplicada a la industria. En este caso, la parte menos lógica de nuestro cerebro habría permitido la digestión de los frutos de la más racional.

Solemos considerar que la investigación científica y la innovación son beneficiosas para nuestra vida. Intentamos transformar el dinero en conocimiento para sentir gozos intelectuales, entre otros motivos. Sin embargo, a veces lo quemamos en hogueras para entretenernos con lo que también se percibe como placentero.

Luego tratamos de innovar para regenerar ese dinero, y más. Para ello buscamos nuevas metas y resolvemos los problemas derivados aplicando los saberes adquiridos. Así vamos dando vueltas a la rueda de una vida laboriosa oficial y oficiosa que, en muchas ocasiones, parece perseguir sólo la generación de más productos portadores de nuestro tiempo y energía, ambos recursos finitos.

¿Debemos vivir para trabajar o tenemos que trabajar sólo para satisfacer nuestras necesidades y aspiraciones? Dadas las diferencias en el desarrollo humano sobre la Tierra, podemos observar que, en bastantes lugares, se ofrecen y consumen muchos productos que bien podríamos no necesitar ni desear.

La diversidad de posibilidades es buena, pero hay que evitar que el apetito fáustico nos haga sobrepasar lo inteligente. Hay muchas personas capaces de vivir sin probar ciertas experiencias, y no por ello son infelices.

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Resonancia magnética cerebral (cc CaptPiper, Flickr 050629)

La psicología cognitiva y la neurociencia van ofreciendo resultados y evidencias útiles para conocer las funciones creativas del cerebro. Hoy sabemos bastante sobre las capacidades menos próximas a los procesos cognitivos, cuyo desarrollo comenzó a estudiarse hace medio siglo. La resonancia magnética neurofuncional ha permitido incrementar las observaciones de nuestras operaciones mentales y, sobre todo, de las interacciones entre ellas.

Conocemos que los circuitos del placer pueden activarse de distintas formas. Las hay que no requieren de experiencias perceptivas asociadas a un consumo material. Dicho de otra forma: la rueda de la investigación no tendría por qué conducirnos a mayor producción per cápita; es decir, el progreso no exigiría el crecimiento del PIB de manera sostenida. Lo que pudiera hacer es conducirnos a una forma distinta de generar y de disipar las rentas.

Sin embargo, el presidente R. Zapatero parece ignorar algunos conocimientos. Ha remodelado el gobierno español diciendo buscar una mayor eficacia en la gestión del gasto público (él dice política económica). Ha declarado que quiere vencer la crisis y cambiar el ritmo para anticipar la recuperación y la creación de empleo (los puestos de trabajo). Para ello ha recurrido a la responsable del transitorio «Plan E», aunque no pudiera crear en marzo los empleos que esperaba.

Ha indicado que busca una mayor cohesión territorial y social, además de querer cambiar nuestro sistema educativo. ¿Fomentará la movilidad laboral? También va a proyectar al exterior nuestra cultura creativa. ¿Lo hará potenciando más la producción audiovisual? Ha dicho que quiere sentar las bases del nuevo modelo de crecimiento económico. ¿Hemos debatido cuál debe de ser?

Habrá que esperar para analizar estos cambios, pero no se ha referido a políticas nuevas. Por ejemplo, me hubiera satisfecho oír hablar de crear empresas y no de crear empleos, hablar de aprovechar oportunidades innovadoras en la Red y no de abordar problemas de propiedad intelectual y de regulación. Podría querer decir las mismas cosas, pero sospecho que serán muy diferentes.

No sé qué innovaciones van a conseguir transformar el conocimiento adquirido en una mayor riqueza económica, cultural, material o intangible para todos. No obstante, considero que el cambio de nombres propios es poco novedoso, aunque pueda ser creativo. ¿Qué querrá decir lo de incrementar el peso político de los ministros? ¿Más diálogo, más persuasión, más encandilamiento, ideas más “emocionantes”…? ¿Se dedicarán a apelar a la parte menos racional de nuestras mentes?

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Cuando la investigación no precede a la innovación, Innovae y las fallas.

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Cuando la investigación no precede a la innovación

Posted by josempelaez en Viernes, 3 abril 2009

Entiendo que el establecimiento de objetivos e indicadores para la investigación e innovación presenta algunos aspectos cuestionables. Entre otros motivos, porque se relacionan como etapas secuenciales de un proceso gestionable de manera científica cuando, en realidad, esto no tiene por qué suceder así.

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Intervención de Cristina Garmendia en Innovae (cc sinc 090316)

En la jornada Innovae referida en mi entrada anterior se gastó un dinero que no creo que haya contribuido a generar o transferir cierto conocimiento, por lo que no deberíamos de considerar esta acción como de investigación, según Esko Aho. Evidentemente, sabemos que «el que no se anuncia, no vende». Por lo tanto, la partida mercadotécnica de las cuentas gubernamentales de la ciencia también ha de tener sus asientos. Sin embargo, sospecho que el dinero quemado en la jornada aparecerá luego dentro del total etiquetado con el manido eslogan del «I+D+i», cuyo porcentaje respecto del PIB se compara con el de otros países, que probablemente elaboren sus estadístican de forma parecida.

Dejando a un lado la efectividad de ese gasto, considero que los speeches políticos siguieron reforzando en exceso uno de los tradicionales “lugares comunes” (bullshit) de la gestión del conocimiento. Pareciera como si las autoridades organizadoras creyeran que no hay más actividades innovadoras que las que van precedidas de las de «Investigación y Desarrollo». También el que éstas fueran casi un patrimonio de la gestión pública, aunque en casi todos los sitios se siga reclamando una mayor participación de las empresas.

Siempre me ha resultado extraño ver cómo muchos siguen pensando que la mejor forma de investigar o de innovar es la de montar unos procesos burocratizados. Sumándome a lo escrito por Juantomás García al hilo de la presentación en TED del sixthsense —un interesante artilugio de futuro procedente del MIT—, considero que «la innovación no se crea como un proceso industrial a fuerza de talonario y de horario de 9 a 5».

Aunque en España no dispongamos todavía de un instituto tecnológico de investigación como el de Massachusetts (MIT, que es privado), me consta que tenemos bastantes investigadores públicos movidos por la ilusión de descubrir alguna de las muchas cosas que ignoramos en todos los campos del saber. Los he visto trabajar sin descanso cuando aplican sus protocolos rigurosos o intuyen que están cerca de ver o de probar algo relevante.

Sin embargo, creo que los referidos son una minoría. La mayoría trabaja básicamente para intentar cumplir con los indicadores y objetivos señalados en los planes, programas, proyectos y presupuestos (horarios, gastos, publicaciones, clases, seminarios, congresos, tesis, solicitudes de patentes…) Si la dirección por objetivos se hace mal en las empresas, ¡qué podemos esperar de la realizada en unas instituciones dirigidas por gerentes menos preparados para ello!

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¿Innovar yendo con la corriente? (© El Roto, El País 090324)

No es ese tipo de enfoque investigador el que nos han enseñado los aficionados como Darwin, que se convirtieron de forma autodidacta en investigadores mundialmente reconocidos trabajando fuera del sistema (al igual que otros muchos grandes, como Galileo, Newton, Freud, Einstein, Ramón y Cajal…). Su heterodoxia no les debió de aportar inicialmente muchas alegrías, ni tampoco sumas de dinero equivalentes a las gastadas hoy día en actuaciones como la de Innovae.

2009, además de “año de la creatividad”, es también el bicentenario del nacimiento del padre de la biología y el sesquicentenario de la publicación de su libro más conocido («El origen de las especies»). También hace más o menos un siglo del comienzo de la segunda revolución industrial (cadena de montaje, tras la máquina de vapor), y medio siglo de la tercera revolución de la información (informática y microelectrónica, tras la imprenta y el telégrafo/radio). ¿Qué nos han enseñado estas experiencias?

Me preocupa la creencia de que la “productividad creativa” puede alcanzarse aplicando los principios uniformadores del “management científico” que comenzaron a difundirse con los trabajos de Fayol y Taylor. Se puede racionalizar la administración de los grupos de trabajo para incrementar y estandarizar la producción industrial, como ha quedado demostrado. No obstante, creo que es distinto el progresar sacando partido de las capacidades cerebrales que resultan menos lógicas para una época y conocimientos determinados.

Aparte del gasto promocional y de la burocracia, también me preocupa la influencia de los políticos que copian ciertos métodos y prácticas de los “creativos” de la mercadotecnia. Esta disciplina de la gestión empresarial nació posteriormente para estudiar, entre otras cosas, cómo dar salida a la gran variedad y cantidad de bienes que se producían industrialmente. Como desbordaban nuestras necesidades por todos los lados, había que ver cómo estimulaban su consumo para seguir creciendo.

Paradójicamente, lo anterior resulta ser innovación pura —ya que transforma un conocimiento en dinero— y, además, se deriva de las correspondientes investigaciones en los mercados de gran consumo. ¡Vivir para ver! Seguiremos “investigando”… Es interesante saber quién recibe los beneficios.

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Innovae y las fallas.

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Conmutación a la nube

Posted by josempelaez en Viernes, 7 noviembre 2008

En la entrada previa comenté un par de informaciones periodísticas sobre dos materias técnicas que creo que van a representar un papel muy relevante en el futuro de internet: la banda ancha sin cables (Wi-Fi 2.0, ya sea TV white space o WiMAX) y la computación distribuida (grid computing). En ésta trato de aclarar los distingos entre las informáticas de la "cuadrícula" y de la "nube", además de referirme a algunas desventajas y ventajas de la segunda.

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«The Grid» en el 'Supercollider' del CERN (Computerworld 051010)

El reportaje de El Periódico vinculado el miércoles equiparaba los conceptos de grid y cloud computing al decir: 

«El grid es un software que permite no solo acceder a páginas web, como ahora cuando se navega por internet, sino también registrar datos en una nube de ordenadores dispersos por todo el mundo e incluso utilizarlos para hacer cálculos (de ahí lo de computación por nubes, otra denominación de la tecnología grid). “En el futuro, las memorias USB serán superfluas porque se podrá enviar toda la información a miles de máquinas remotas”, explica Diego Mariño, cofundador de Abiquo.»

Evidentemente, un artículo de divulgación para directivos o gran público no suele entrar en detalles o distingos técnicos. No obstante, creo que tenemos que diferenciar la semántica o la tecnología subyacentes para poder comprender en qué consisten ciertos conceptos y, especialmente, para reconocer sus potenciales aplicaciones e implicaciones. No son muchos los redactores científicos o técnicos que escriben entendiendo bien lo que hay detrás de lo que leen o escuchan, y ello puede transmitir ideas mal extractadas o formadas. Considero que ello puede conducir a repetir afirmaciones propias de un tiempo pasado que ya no se sustentan en las nuevas evidencias.

En este cuaderno de apuntes he tratado de buscar anteriormente los orígenes históricos de esos dos conceptos, muy vinculados a internet. Hasta donde he sabido investigar, «The Grid» es como se conoce en los EE. UU. a la red de generación y distribución de electricidad. En informática se ha utilizado cuando se ha aplicado a internet el modelo de  computación distribuida entre varias máquinas procesando información en paralelo que se usa desde la segunda mitad de los 60. Paralell y distributed computing fueron las expresiones que se emplearon inicialmente para este enfoque, mientras que grid computing comienza a emplearse en 1997 para referirse al proceso en clusters heterogéneos y dispersos en la WAN.

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The DataGrid Project 'OSI certified' (CERN project funded by EU)

Es la misma época en que se prueba el acceso a internet a través de la red eléctricaLa información llega al punto de consumo de forma instantánea procediendo de fuentes cambiantes en un proceso que resulta transparente para el usuario. En 2000, tras percatarse de que el supercomputador basado en MPP no iba a resolver su problema, el CERN decidió explorar el enfoque grid para poder procesar las ingentes cantidades de datos que planeaba obtener al explotar su futuro «Large Hadron Collider». El proyecto del LHC fue aprobado en 1994 y el del DataGrid a final de 2000. La nueva instalación arrancó en septiembre. En abril habían presentado en sociedad su nueva “the grid para poder almacenar y tratar los datos de los experimentos (Worldwide LHC Computing Grid – WLCG).

Por otra parte, «The Cloud» se ha convertido en una referencia común a internet al ser una de sus formas más usuales de representación gráfica en los esquemas de sistemas de información. La expresión cloud computing ha venido empleándose desde hace poco más de dos años y parece gustar mucho a los especialistas de marketing, por lo que su empleo va en aumento y se ha puesto de moda, como refleja The Guardian. Suele aplicarse cuando los recursos de proceso, los de almacenamiento o las aplicaciones están en un sistema informático al que puede accederse a través de una simple URI de internet, que abstrae a la persona o máquina que los usan de toda la complejidad que suele haber detrás. En ciertos casos se emplea como sinónimo de utility o de on-demand computing, que no tienen por qué ofrecerse desde internet, como tampoco el grid, aunque hoy sea ya lo más frecuente.

Por consiguiente, entiendo que la redactora de El Periódico asocia indebidamente las expresiones “tecnología grid” y “computación por nubes” que, dicho sea de paso, no sería la traducción más adecuada al español. El enfoque grid ha existido desde hace décadas dentro de las organizaciones, aunque haya sido con otros nombres y sin tanta heterogeneidad de máquinas. Su extensión afronta dificultades cuando se quieren combinar recursos dentro y fuera de los límites o cortafuegos de las estructuras organizativas tradicionales.

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CERN Globe Communication building (© Thomas Janster, Expo 2002)

Como dice Diego:

«”Las grandes empresas se montarán sus grid internas para no compartir datos”, dice Mariño. La privacidad y la confiden cialidad son cuestiones cruciales en la nueva tecnología. “Sin embargo –concluye–, todo el mundo es consciente de que para explotar al máximo su potencial es necesario converger en una única red. Un poco como cuando, en los años 80, las redes de distintas universidades y empresas se coordinaron y dieron vida a internet”.»

El empleo o combinación de servicios informáticos localizados “en la nube” ha planteado muchas objeciones de los directivos de las grandes empresas relacionadas con la disponibilidad (robustez, fiabilidad), seguridad (confidencialidad, privacidad), integración (conectividad, interoperabilidad) e independencia (control, regulación, portabilidad). Considero que un buen software o middleware para grid puede resolver satisfactoriamente todas y cada una de estas cuestiones relevantes. A esto me refería cuando escribía más arriba que no se debe argumentar con premisas basadas en ideas mal formadas, o en simples creencias anticuadas que no resisten una mínima comparación de datos. Considero que hay bastantes mitos, paraguas de cobertura, comportamientos gregarios y problemas de agencia en este terreno.

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Almacenamiento de datos en un supercomputador (© CERN, 1999)

De momento sólo añadiré que aprecio contradicciones en la postura conservadora, como el propio reportaje creo que pone de manifiesto. Considerando las dos citas previas podríamos concluir que «las memorias USB serán superfluas» en las grandes empresas porque «se montarán sus grid internas para no compartir datos» “en la nube”. Una cuestión que me surge es ¿por qué el usuario de una empresa va a confiar más en su director de informática que en los de Google, Microsoft, IBM o Amazon, por nombrar algunas grandes empresas de tecnología que no emplean el modelo de CPD central? ¿Lo seguirá haciendo porque lo impone el consejero delegado o el “manual de políticas y procedimientos” de la compañía? ¿Acaso las empresas desconfían de los bancos que procesan sus datos económicos? Hmmm…

Espero poder tocar esos puntos en futuras anotaciones. Evidentemente, la nueva teoría y la vieja práctica necesitan convivir un tiempo para ir convergiendo al resolver los “problemas” apuntados en muchos lugares, como en el vinculado de Jack Schofield (The Guardian). Hay otros muchos que se han hecho eco de unas recientes declaraciones negativas de Richard Stallman que, a veces, parece vivir confinado en un “stall“. Voy a referirme otro artículo ligero sobre tendencias tecnológicas titulado «promesas y riesgos del Cloud Computing» de una reciente newsletter del e-business Center PwC&IESE. Comparto plenamente la conclusión que obtienen tras revisar los riesgos: «La informática puede estar en las nubes. El profesional no.»

Por ahora me limitaré a subrayar las ventajas de innovar dando un salto hacia delante y pasar a compartir recursos en la nube, capacidades que suelen presentarse como servicios. Si el proceso de datos se conmutara a la nube, si se hiciera este click en el switch de las organizaciones, se mejoraría la situación actual de su informática en los cuatro aspectos citados. También se reducirían mucho los costes, las rigideces y los riesgos. ¿Los CIOs quieren números?, pues los tendrán.

Sin embargo, quizá lo más importante a largo plazo derive de lo apuntado en la cita de Mariño sobre “explotar al máximo su potencial”. Continuará…

Entradas relacionadas: Confianza en la nube, El software de la nube, La nube de Amazon

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