Blog de JoseMPelaez

Aprendimiento: aprender del entorno con atrevimiento

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Explorando el vocabulario

Posted by josempelaez en Sábado, 20 junio 2009

Considerando que el lenguaje articula el pensamiento, y que la escritura facilita el compartirlo y debatirlo, me he puesto a jugar con las palabras en busca de algo que no sé muy bien qué es. ¿Alguien más se anima?

vocabulario

Imagen de la lista obtenida con Wordle

Hoy es El Día E que celebra el Instituto Cervantes. Quieren animar la participación ciudadana ya que «tiene como principal objetivo que internautas de todo el mundo propongan las palabras que más les gusten e inventen términos que en su opinión deberían existir en lengua española.»

El miércoles tuve oportunidad de escuchar uno de los programas de RNE dedicados al Día del Español. Parece que la “dinamización social” está llamando mi atención últimamente.

Puestos a pensar en ello, se me ocurrió hacer un ejercicio de listar y relacionar vocablos considerando muchas de las cosas que andan flotando por mi mente en estos días. Algunas de éstas eran la nota de Alfonso sobre felicidad en el trabajo, la de David hablando de cuasi-rentas, la de Julen sobre la empresa como factor limitante y la de Miquel sobre los horizontes perdidos.

Sin dedicarme a escribir las palabras que más me gustan, o las que querría ver en el diccionario, las que he anotado para hacer mi contribución son:

  1. Percibir, sentir, atender, mirar, ver, oír, escuchar, oler, tocar, saborear
  2. Panorama, paisaje, elevación, distancia, frente, lateral, oculto, visible
  3. Instinto, intuición, inspiración, conciencia, talento, genio, juicio, inteligencia
  4. Emoción, motivación, afecto, deseo, sentimiento, apego
  5. Razón, argumento, causa, correlación, ilación, inferencia
  6. Consecuencia, efecto, implicación, repercusión, impacto
  7. Descubrir, aprehender, amanecer, despertar, alumbrar, iluminar
  8. Recuerdo, impresión, memoria, imaginación, visualización, representación
  9. Comparación, clasificación, catalogación, categorización, etiquetado
  10. Ordenación, subordinación, ascenso, promoción, nombramiento
  11. Transformación, manipulación, alteración, modificación, descomposición
  12. Conversación, charla, diálogo, debate, discusión
  13. Comunicación, transmisión, extraversión, asertividad
  14. Lenguaje, narración, cuento, canción, historia, relato, mito, leyenda, fábula, novela
  15. Coherencia, consistencia, consonancia, correspondencia, concordancia
  16. Concreción, abstracción, análisis, síntesis, deducción, inducción
  17. Meta, finalidad, propósito, objetivo, resultado, hito, mojón, término
  18. Educación, desarrollo, aprendizaje, crecimiento, cultura, civilización
  19. Evento, suceso, acontecimiento, celebración, efeméride, convocatoria
  20. Sueño, entusiasmo, expectativa, esperanza, ilusión, anhelo, estímulo, espíritu
  21. Igualdad, equidad, semejanza, cohesión, lealtad, tolerancia
  22. Solidaridad, hermandad, fraternidad, comunidad, colectivo, cofradía, iglesia
  23. Libertad, dignidad, honor, justicia, bondad, humildad, sensibilidad, empatía
  24. Abundancia, profusión, número, escasez, carestía, restricción
  25. Propiedad, riqueza, activo, capital, transmisión, herencia
  26. Felicidad, bienestar, alegría, disfrute, humor, gracia, brillantez
  27. Juego, diversión, entretenimiento, celebración, juerga, fiesta, jubileo
  28. Tristeza, pena, desgracia, daño, dolor, sufrimiento, tara, enfermedad
  29. Necesidad, problema, dilema, contrariedad, obstáculo, dificultad, preocupación
  30. Confianza, simpatía, credibilidad, respeto, fe, devoción
  31. Cariño, caricia, carantoña, abrazo, amistad, amor, aprecio, elogio, belleza, piropo
  32. Familia, clan, tribu, etnia, grupo, cuadrilla, pandilla
  33. Paradoja, sorpresa, contingencia, eventualidad, incertidumbre, riesgo, inseguridad
  34. Temor, miedo, agitación, ansiedad, desánimo, depresión, aburrimiento, apatía
  35. Curandero, brujo, hechicero, chamán, médium, mago
  36. Cambio, renovación, inestabilidad, mutación, desplazamiento, movimiento, crisis
  37. Azar, casualidad, suerte, preparación, previsión, prevención
  38. Diferencia, diversidad, variedad, heterogeneidad, gama, surtido
  39. Irregularidad, singularidad, rareza, perturbación, discrepancia, divergencia, disensión
  40. Embrollo, follón, barullo, algarada, revuelta, lío, gresca, desorden, quilombo
  41. Colisión, conflicto, confrontación, ruptura, disputa, litigio, pelea, batalla, guerra
  42. Evitar, esquivar, eludir, proteger, defender, retirar, abandonar, perder
  43. Exhortar, interferir, exigir, requerir, empujar, violentar, hostilizar, provocar
  44. Concurso, competición, torneo, justa, duelo, enfrentamiento
  45. Modelo, patrón, paradigma, referencia, esquema, fórmula, norma
  46. Algoritmo, regla, organización, especificación, regulación, prescripción
  47. Copia, imitación, comparación, reproducción, repetición
  48. Sentido, significado, semántica, actitud, entendimiento, comprensión
  49. Sabiduría, conocimiento, experiencia, consejo, recomendación
  50. Información, dato, registro, documento, legajo, expediente
  51. Fondo, forma, contenido, recipiente, sustancia, aderezo, mensaje, ruido, filtro
  52. Expresar, pregonar, propagar, publicar, presentar, promover
  53. Prensa, periódico, circular, gaceta, radio, televisión
  54. Verdad, acierto, corrección, precisión, exactitud, éxito
  55. Satisfacción, felicitación, premio, recompensa, reconocimiento
  56. Revés, fracaso, castigo, reprensión, amenaza, agresión, insulto, afrenta, injuria
  57. Error, fallo, equivocación, deficiencia, grieta, fractura, quiebra, rotura
  58. Embuste, engaño, mentira, falsedad, fraude, timo, delito
  59. Equilibrio, balance, compromiso, pacto, contrato, tratado, consenso
  60. Negociar, aglutinar, acoplar, acordar, alinear, armonizar
  61. Alimento, nutriente, combustible, energía, potencia, fuerza, vector
  62. Miseria, pobreza, hambruna, sequía, accidente, emergencia, catástrofe, cataclismo
  63. Universo, estrella, planeta, naturaleza, mineral, materia, átomo, núcleo, partícula
  64. Vida, organismo, gen, célula, vegetal, animal, especie, género
  65. Mar, glaciar, tierra, selva, bosque, sabana, desierto, costa, montaña, valle, río
  66. Cosa, objeto, herramienta, útil, instrumento, implemento, artefacto, mecanismo
  67. Aparato, cacharro, tinglado, máquina, automatismo, computador, robot
  68. Realidad, ficción, artificio, analogía, digitalización
  69. Idea, concepto, símbolo, constructo, ente, elemento, componente, órgano
  70. Evidencia, prueba, principio, premisa, axioma, fundamento, cimiento, base
  71. Opinión, suposición, hipótesis, creencia, prejuicio, superstición, dogma
  72. Pensamiento, meditación, cognición, lógica, razonamiento, explicación
  73. Ciencia, técnica, arte, ética, derecho
  74. Moral, deber, norma, obligación, responsabilidad, deontología
  75. Código, ley, reglamento, prescripción, instrucción, carta, declaración, manifiesto
  76. Marco, límite, borde, frontera, contexto, entorno, escenario, ambiente, clima
  77. Filosofía, filología, física, química, matemáticas, biología, medicina, geografía, historia
  78. Acción, comportamiento, conducta, actuación, ejecución
  79. Aptitud, habilidad, pericia, destreza, don, competencia
  80. Torpeza, tontería, imbecilidad, idiotez, estupidez, chaladura, locura
  81. Hábito, costumbre, rutina, programa, pauta, protocolo, ritual
  82. Descanso, pausa, relajo, tranquilidad, parsimonia, suavidad, paciencia
  83. Viajero, explorador, aventurero, pionero, emprendedor, oportunista
  84. Curiosidad, interrogación, cuestionamiento, escepticismo, crítica
  85. Decisión, determinación, arrojo, coraje, valor
  86. Insistencia, persistencia, empecinamiento, obstinación, testarudez
  87. Elegir, escoger, influir, atraer, persuadir, prescribir, adherir
  88. Creatividad, innovación, investigación, invención
  89. Molestia, incordio, transgresión, heterodoxia, descuelgue, disconformidad
  90. Rival, adversario, contrario, opositor, competidor, enemigo
  91. Intruso, extranjero, extraño, foráneo, bárbaro
  92. Socializar, dinamizar, agitar, asistir, ayudar
  93. Unir, complementar, suplementar, compartir, colaborar
  94. Conexión, contacto, enlace, vínculo, relación, dependencia, condicionante
  95. Cadena, racimo, malla, trama, red, sistema, internet
  96. Interacción, intercambio, transacción, compra, venta, distribución
  97. Anticipar, adivinar, adelantar, prever, predecir, planear
  98. Pasado, presente, futuro, serie, progresión, extrapolación
  99. Principal, primario, prioritario, estructural, intrínseco, secundario, accesorio, auxiliar
  100. Diseño, planificación, proyecto, programación
  101. Resolver, realizar, elaborar, perfeccionar, reparar, proceder
  102. Extracción, construcción, producción, fabricación, montaje, ensamblado
  103. Lograr, conseguir, obtener, alcanzar, resolver
  104. Eficacia, efectividad, calidad, utilidad, aplicación, beneficio
  105. Eficiencia, rendimiento, productividad, economía, ahorro, rentabilidad
  106. Despilfarro, desperdicio, deshecho, basura, residuo, vertido
  107. Demorar, retrasar, remolonear, holgazanear, procrastinar
  108. Recolección, caza, pesca cultivo, artesanía, manufactura, industria
  109. Comercio, pluriarquía, navegación, empresa, intermediación, mercado, mercancía
  110. Actividad, tarea, operación, trabajo, proceso, función
  111. Comienzo, intermedio, final, origen, tránsito, consignación, destino
  112. Método, técnica, procedimiento, guía, manual
  113. Reunión, asociación, cooperativa, sociedad, institución, partido, equipo, agrupación
  114. Posición, categoría, nivel, puesto, importancia, relevancia
  115. Área, zona, parcela, asentamiento, yacimiento, departamento, provincia, estado
  116. Choza, cabaña, granja, aldea, villa, pueblo, ciudad, urbe, arrabal, barrio, corrala
  117. Cantera, caladero, mina, campo, explotación, obra, calzada, puente, acueducto
  118. Edificio, instalación, planta, fábrica, taller, almacén, tienda, centro
  119. Transporte, conducto, línea, vía, camino, senda, canal, sendero, rastro, trayectoria
  120. Veloz, rápido, urgente, ágil, flexible, resistente, robusto, durable, resiliente, dúctil
  121. Lento, torpe, rígido, frágil, delicado, débil, efímero, obsolescente
  122. Esforzado, persistente, afanado, abnegado, entregado, tenaz, paciente
  123. Sencillo, simple, básico, elemental, primario, fácil, accesible, usable
  124. Completo, integral, parcial, axial, vertebral, periférico
  125. Difícil, complejo, complicado, enmarañado
  126. Liderazgo, dirección, conducción, coordinación, gestión, gobierno, autoridad, poder
  127. Jefe, mando, capataz, superior, subordinado, patrono, obrero, asalariado, empleado
  128. Evaluación, examen, control, comprobación, verificación, validación
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Logotipo «El Día E» (I. Cervantes)

¿Faltará del diccionario alguno de los vocablos? ¿Habrá algún hilo conductor o intención de averiguar algo detrás de estas secuencias y relaciones? ¿Evocará algo la lectura diagonal de esta lista de 866 voces? ¿Existirá algún analizador semántico automático que permita extraer algunas conclusiones? ¿Podremos encontrar ideas explorando entre las palabras y sus cargas etimológica y semántica?

Si alguien más ha logrado llegar hasta aquí por curiosidad o buscando algo y, en vez o además de animarse a preguntar o comentar, quisiera poder seguir explorando, manipulando o jugando con estas palabras —añadiendo, quitando, depurando, cambiando de fila o reordenando éstas—, que sepa que también están publicadas en esta hoja de Google Docs.

Espero poder ir introduciendo cambios en el futuro para tratar de afinar mi proceso de exploración y reflexión (o el material de análisis para los sociólogos, economistas o psicólogos industriales del barrio 🙂 )

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Expectativas, palabras y pensamientos, Planeando tiempo para vivir con salud.

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Escenificación estúpida sobre bancos

Posted by josempelaez en Miércoles, 4 febrero 2009

Me parece que los políticos actúan en demasiadas ocasiones como si los ciudadanos fuésemos idiotas. Sin entrar en los diagnósticos que hacen, o que no hacen, sus escenificaciones ante la galería me parecen tan estúpidas como contrarias a la inteligencia. ¿Por qué ahora muchos tiran piedras contra su propio tejado intentando culpar de nuestra crisis económica a unas entidades financieras que miran por sus negocios, y que lo están haciendo bien en un marco internacional?

El domingo me topé con una historia que me interesó. Iñaki intentaba subrayar los distingos que hay entre idiotas, imbéciles y estúpidos en unos tiempos donde apenas diferenciamos estos calificativos insultantes, como comienza escribiendo. Una de las razones para ponerme a reflexionar sobre ello proviene de mi interés por el lenguaje como instrumento para pensar. Otra surge de mi dificultad para afinar los significados de esas tres palabras en ciertas frases.

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Zapatero y Solbes, con los principales banqueros en La Moncloa (©EFE, 20 Minutos 090202)

Por ejemplo, si digo que uno muestra un comportamiento un estúpido cuando se asombra como resultado de una debilidad mental derivada de su ignorancia, también puedo calificar su conducta de imbécil y de idiota. La verdad es que Iñaki reconoce que «cuando una persona  se hace merecedora de uno de estos adjetivos, lo normal, es que se le pueda aplicar por extensión cualquiera de los otros dos». Por lo tanto, suscribo su conclusión: «Para no parecer un Estúpido (pasmado) y terminar convertido en un Imbécil (débil mental) lo mejor es no ser un Idiota (ignorante).»

Pensando en mis ignorancias estaba cuando el lunes por la noche vi la asombrosa escenita montada por el Gobierno con los bancos y las mesas al día siguiente de la recomendación de R.Zapatero en un mitin electoral: «No es el momento de grandes beneficios, es el momento de apoyar a las empresas y las familias». Muchos periodistas han destacado el cambio del escenario de sofás por el de mesas con papeles ¿de trabajo?, que es lo que buscaban los actores. Me extraña que no hayan subrayado también su aparente distanciamiento.

¿Y por qué el “profesor” se atreve a indicar a sus pupilos que no declaren grandes beneficios?, me pregunté yo. ¿Para salvar la cara antes los observadores ignorantes situados en la galería? ¿No pregona el Presidente que hay que tener CONFIANZA? Mi cuestión es ¿en qué o en quién? ¿Qué mejor estímulo para confiar que el que haya sectores que ganan dinero y ofrecen empleo aun en crisis? Al ponerme al día con mis lecturas habituales, vi que Raúl había recordado ya que «Los grandes beneficios son la consecuencia de empresas competitivas y productivas

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«Silly Money» in Channel 4 — George Parr's interview by The Long Johns «Just this once» (YouTube 090119)

Un país como España, donde tenemos un problema serio de déficit exterior, de momento debería mantener la confianza de los inversores internacionales para poder seguir tapando sus agujeros. Parece de imbéciles no darse cuenta de que los beneficios de las entidades financieras constituyen un buen indicador de nuestra capacidad de devolución de préstamos. Otra cosa es que se quiera lograr que la opinión pública culpabilice a la banca de la crisis en lugar de a la inacción del Gobierno. Creo que se están dedicando a montar escenitas mientras se razona que el sector bancario español no tiene los mismos problemas que en los EUA o el RU debido a su mejor regulación estatal y gestión empresarial. La asombrosa e hilarante pareja «Long Johns» nos lo recordaba hace unos tres meses en uno de sus programas televisivos.

Por otra parte, R.Zapatero recomienda que las administraciones y las empresas contraten a desempleados que lleven tiempo percibiendo la prestación. Sin embargo, también repite que el Gobierno la seguirá garantizando (aunque calla que lo hará con el dinero recaudado a los trabajadores y consumidores). Igualmenteha comentado que espera que los bancos concedan crédito «al mayor número de empresas y al mayor número de familias posible en estos tiempos difíciles». 

Si nuestros bancos se comportan inteligentemente recortando el crédito que venían dando, es decir, si no quieren actuar de forma estúpida (en el buen significado que le da Marina a este concepto), ¿por qué van a incrementar sus niveles de riesgo y morosidad si el Gobierno declara que la protección social es su gran prioridad? Es evidente que ha terminado la etapa de ofertas de crédito ilimitado, si es que alguna vez la hubo, cosa que yo dudo porque a mí siempre me han pedido avales personales para mis proyectos empresariales.

Sebastián se ha permitido ir más allá emulando la innecesaria agresividad de Martín que provocó, entre otras reacciones, una contundente opinión de Gabilondo. El primer Miguel ha declarado que «al Gobierno se le está acabando la paciencia con los bancos». Pasmado me ha dejado. Quizá es que sea algo lelo (dejo que cada uno deduzca a quién me refiero). Menos mal que Blanco acaba de precisar que «el Gobierno tiene una paciencia ilimitada» para seguir trabajando con todos, aunque arremeta nuevamente contra la actitud beligerante del PP por no compartir las respuestas socialistas a la crisis.

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Joaquín Almunia, el eurocomisario de Asuntos Económicos, durante una entrevista en la SER (Menéndez de la Cuesta, El País 080918)

Por su parte, Rajoy opina que el Gobierno negoció mal el “plan de rescate” de las entidades financieras. También debe de querer hacernos creer que eran éstas las que estaban perdiendo dinero y precipitaron la crisis, como ha sucedido en otros países. Por otra parte, él participó y apoyó el acuerdo coordinado a nivel europeo para tratar de evitar un grave deterioro de la confianza en un sistema financiero imprescindible para el funcionamiento de la economía. “Estupidizado” me he quedado. Por lo menos, se atreve a hablar de reducciones de impuestos empresariales y de reformas laborales. Son materias sobre las que, junto a la reforma educativa, considero que hemos de terminar dialogando e implantando de alguna forma en España si queremos llegar a ser más competitivos en el mundo dentro de un tiempo.

Esta mañana he escuchado a Díez decir que «tenemos un Gobierno que no quiere hacerse cargo de la situación». Comparto su creencia de que «sólo sabe hacer falsos anuncios y falsas promesas». No el que deba de ser más contundente con los bancos. Me parece de idiotas afirmar que ha derivado dinero de los ciudadanos hacia ellos. Que yo haya sabido entender dentro de mi grado de ignorancia, lo que están haciendo, al menos por el momento, es comprarles activos y avalar los préstamos que soliciten a otras entidades para cubrir nuestro déficit de ahorro nacional.

Para terminar quiero señalar que, por alguna especie de intuición que no sé razonar, tenía ciertas esperanzas depositadas en el fruto de las jornadas económicas celebradas el lunes por el grupo socialista en el Congreso con el título de «Crisis de la economía global: alternativas y propuestas».

No obstante, no me ha sonado bien lo que dijo Almunia, a pesar de que no creo que sea un imbécil, y de que tenga una buena perspectiva de la situación económica y competitiva en el plano internacional. Quizá se inicie gradualmente la recuperación de la economía internacional a finales de 2009, pero seguro que no lo va a hacer la de los españoles que sigan buscando culpables fuera de su entorno inmediato y que, además, apunten a los beneficios empresariales como los causantes de sus males.

[Actualización: enlazo otros puntos de vista en «Bancos, culpas y explicaciones» y «Doce consejos para lidiar con los bancos»

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Parón económico por sorpresa, Crédito liquidador de operaciones

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Lectura, educación y frustración

Posted by josempelaez en Lunes, 5 enero 2009

El lenguaje es una competencia básica que debemos desarrollar tras nacer. Creo que escuchar y leer son dos actividades infravaloradas en la presente educación española hasta los dieciséis años. La habilidad lingüística condiciona nuestra capacidad empírica para prever algo. También para pensar sobre el futuro y poder anticiparnos. Pedagogía y democracia son materias que no deben confundirse. Cuando ello ocurre, aparecen «verdades incómodas» y frustrantes.

Plano de Chamberi (Google Maps)

Plano de Chamberí (Google Maps)

Considero que en uno de los textos de Arturo Pérez-Reverte (APR) a los que me referí en la entrada reciente sobre la educación como «verdad incómoda» hay un par de frases que ilustran muy bien nuestra realidad educativa. El reportero, novelista, académico de La Española y maestro de las palabras manifiesta que hoy en día generalmente se valora poco la lectura en voz alta en las aulas. Hace cincuenta años se empleaba para educar la escucha y para fomentar la emulación y la competencia estimuladoras. Otro punto que comenta es lo mucho que se critica al que lee solitariamente en un rincón de la escuela o de su hogar en lugar de jugar en el patio o en la calle con el grupo de turno.

Recuerdo bien, de mi etapa de colegio concertado en una institución educativa religiosa del madrileño barrio céntrico de Chamberí (1959-70), que ambas cosas son perfectamente compatibles. No obstante, cuando en los últimos tiempos he hablado con algún quinceañero de los que acuden a colegios privados en zonas residenciales de las afueras, me enrabieta escuchar que no leen, ni les interesa. El entretenimiento de mis interlocutores hasta esa edad ha sido básicamente el de la práctica de juegos electrónicos salpicada con alguna actividad deportiva.

Cuando hablo con sus padres (familiares, amigos, proveedores…) —que pasan mucho tiempo trabajando, como lo hicieron los míos—, algunos me dicen simplemente que la vida actual es así. No obstante, los hay que conducen la educación de sus hijos realizando otras actividades y transmitiendo sus valores. También los hay que declinan esa responsabilidad y la transfieren al sistema educativo. Éstos reservan o compran una plaza en él al igual que adquieren otros objetos que reclaman sus hijos a cambio del tiempo que no les dedican. No obstante, opino que la buena o la mala educación no dependen demasiado del dinero que gaste uno en ellas. Es mucho más una cuestión de saber y de dedicarle tiempo suficiente.

lectura

Vida entre libros (cc Dan!!!!, Flickr 080408)

Me parece que la vida actual de una gran parte de los adolescentes está mucho más condicionada por lo que prescribe la peña que lo que estaba determinada la nuestra en los sesenta por lo que decían los demás miembros de nuestro círculo. Creo que muchos de los de mi clase estábamos bastante influidos por los educadores vocacionales que teníamos. A esas edades, y antes y después en mi entorno de barrio burgués de profesionales y comerciantes, pasábamos una buena parte de los ratos libres leyendo en casa o en la biblioteca. El resto del tiempo jugábamos en casa de alguno, en la Casa de Campo, en la sierra o en la playa, charlábamos paseando por la calle o íbamos al cine con la pandilla de turno (colegio, barrio o vacaciones).

Los volúmenes de ficción, las novelas históricas y otros libros nos aportaban perspectivas y experiencias vitales que no encontrábamos en los relatos de los que nos rodeaban, cuando se producían. Tampoco estaban en las novelas radiofónicas ni en las películas que se proyectaban en los salones de los colegios o en las salas cinematográficas de la época. La gran mayoría no teníamos televisión, ni otras muchas cosas que hoy abundan.

Entre semana teníamos que estudiar de forma cotidiana porque te podían preguntar la lección en cualquier momento. Si ibas a casa con malas notas, tus padres no lo disculpaban y, por supuesto, reprobaban tu comportamiento. La autoridad del profesor y su prestigio social eran superiores a los actuales. Nuestros padres daban mucha importancia a la educación formal, un bien que entonces era más escaso que ahora en su cantidad, pero no creo que lo fuera en su calidad.

Aunque algunos de nuestros padres no fuesen partidarios de la Dictadura franquista —que nos obligaba a cantar himnos “patrióticos” en el patio antes de ir a clase—, casi todos conocían bien el valor de aprender lengua y literatura, filosofía, historia, biología, física, matemáticas…, y el de las leyes o reglas que sustentaban estas materias. En la mayoría de los casos, o ellos o nuestros abuelos no habían tenido la oportunidad de ir más allá de leer y escribir a duras penas y de aprender las cuatro reglas de la aritmética. Ansiaban otras oportunidades para sus descendientes. Consideraban que ello demandaba cierta disciplina y el seguir unos principios básicos de respeto a los mayores y educadores.

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Zona de desarrollo próximo de Lev Vygotsky (McGill Univ)

En la segunda mitad de los setenta, en mi entorno hablábamos mucho de alternativas educativas al sistema público dominante. Muchos eran los que lo tildaban de ser muy autoritario,  memorístico y frustrante. El conocido aforismo del suizo Piaget acerca de que «todo lo que se enseña a un niño se le impide descubrirlo por sí mismo» reclamaba con fuerza su expansión por todo el sistema educativo. Se alegaba que no había que instruir o educar, sino simplemente facilitar el aprendizaje autónomo al ritmo de cada individuo.

Es una lástima que las ideas de Vygotsky no hubieran disfrutado de tanta difusión como las del suizo en la España de aquellos tiempos. Si entonces se hubieran considerado más los resultados de las investigaciones del ruso, el papel y la formación de los educadores no se hubiera devaluado tanto como la disciplina y la repetición que se habían estilado hasta entonces. Los padres y los maestros tienen roles esenciales en la construcción del andamiaje necesario para un buen desarrollo cognitivo, emocional y operativo de los niños en las culturas más evolucionadas. La simple imitación y el lento descubrimiento manipulativo son notoriamente insuficientes e ineficientes en estos casos. Luego falta tiempo para leer. Puede que el saber ocupe poco espacio cerebral (algo que las resonancias magnéticas aún están delimitando), pero lo que sí requiere es de mucho tiempo.

A final de los setenta también era profesor universitario y tenía amigos mayores que buscaban una educación diferente para sus hijos. Libertad de ideas, de relaciones con el otro sexo, supresión de la represión, superación de la frustración, ser felices sin sacrificarse, métodos democráticos en la educación… Eran éstas las cuestiones que hicieron que muchos treintañeros se interesaran por ideas y movimientos como el de la Escuela de Summerhill en el Reino Unido, o que leyeran y siguieran las recomendaciones de libros como el de Benjamin Spock en los Estados Unidos. Predicaban que los niños debían de crecer en total libertad y sin sufrir frustraciones traumatizantes si se les llevaba la contraria.

En la España de los ochenta, muchos de los gobernantes que reformaron el sistema educativo compartían esa manera de pensar (“psicopedagocráticos”, los llama APR). Lógicamente, no quisieron que sus vástagos tuvieran que pasar por las mismas experiencias que ellos, como si hubieran quedado infracapacitados para el resto de sus vidas. Ello me resulta paradójico. Se debían de considerar aptos para legislar y gobernar un cambio a la par que inútiles por haber sido educados de una forma que estaban reformando. Considero que la pifiaron al mezclar churras con merinas. Hoy tenemos un problema serio. ¿Podemos abandonar la política y la educación?

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Imagen cerebral (Guangping Dai, Ruopeng Wang, Jeremy Schmahmann, Van Wedeen, MGH | MIT TR 080806)

Creo que hay que diferenciar entre eliminar ciertas técnicas educativas y suprimir principios pedagógicos básicos. No soy el único que piensa que, desde entonces, hemos ido a peor, y que tenemos una mala educación.

Lo que va a frustrarnos ahora, entre otras cosas, es que nuestro sistema educativo no ha desarrollado las competencias virtuosas necesarias para que los ciudadanos del mundo prefieran nuestros bienes y servicios, por poner un ejemplo al hilo de la crisis económica. Nuestras balanzas exteriores indican que, a la hora de producir, nos llevan ventaja los extranjeros que mejor se educan o más se sacrifican.

El “cableado cerebral” necesario para trabajar de forma eficaz, productiva e innovadora se monta mucho mejor a los seis años que a los veinticinco. Con esto no me refiero al aprendizaje de las técnicas y artes propias de los oficios y profesiones. Hablo de la construcción de las competencias cognitivas, afectivas y rutinarias que componen nuestro carácter, parte de la inteligencia que adquirimos para formar la base de nuestro comportamiento.

¿Tenemos un problema como padres, familiares, educadores, maestros, profesores, monitores, mentores, jefes, entrenadores…, o culpamos al gobierno mientras miramos para otro lado para no afrontar la «verdad incómoda» de la educación?

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Educación: una verdad incómoda

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Expectativas, palabras y pensamientos

Posted by josempelaez en Miércoles, 31 diciembre 2008

Los que escribimos en un cuaderno electrónico público tenemos y mezclamos distintos motivos. Los que los leemos también tenemos diferentes expectativas e intereses. Mi anotación previa me ha ilustrado algo más sobre ello. También me ha hecho volver a pensar sobre las palabras compartidas.

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Palabras en evolución (via The Daily Galaxy 071012)

En la entrada anterior expresé ciertos puntos de vista sobre la educación en España. Recogí algunos datos, refrendé opiniones ajenas y mencioné alguna de mis experiencias como docente. Escribí sobre éstas para tratar de enmarcar las eventuales expectativas que pudiera despertar la introducción realizada al tema. Algo sé del sistema educativo español, pero no lo suficiente como para meterme en muchas profundidades o recomendaciones. Pretendía sentar una base para que los eventuales lectores no esperasen demostraciones de causas ni justificaciones de propuestas. Al menos, no en ella. Sin embargo, creo que no lo logré; como poco hay un caso que lo atestigua, aunque sea uno muy particular.

Me parece que en los seis meses de vida de este cuaderno, con anotaciones que han estado igual de mal o bien fundadas que la anterior, he aludido alguna vez a mis experiencias para usarlas como fuentes de datos, pero no para intentar establecer unas “credenciales” como opinador. El distingo que me debió de impulsar el otro día a mencionarlas con el propósito implícito de rebajar expectativas pudiera derivar del hecho de que aún trabajo como ingeniero y empresario. En cambio, la educación reglada española sobre la que escribí no está ahora entre mis medios de vida. Probablemente por ello me sienta más intruso a la hora de opinar sobre unos asuntos más que de otros.

Imagino que otro motivo por el que cité mis experiencias es que no me gusta escuchar o leer a quienes manifiestan que no saben nada sobre lo que van a decir y que, no obstante, se aplican a ello seguida y aplicadamente. Creo que hay una frase de Orson Welles que viene al caso: «Muchas personas son demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no se preocupan por hacerlo con la cabeza hueca.»¿Por qué no guardamos silencio en este tipo de situaciones si no estamos buscando únicamente el entretener al prójimo?

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Anotando en cuaderno (cc piglicker, Flickr 081105)

Supongo que será, al menos en parte, porque nos gusta ser los protagonistas durante ciertos momentos de nuestra existencia. Ello supone, ¿por qué no recordarlo?, una buena terapia afectiva, cuando funciona. Otro buen motivo es el de la charleta social orientada sólo a relacionarse y pasar un rato con otros miembros del grupo. Esto, en muchas ocasiones, se llama crudamente bullshit. También debe de ser porque hablar o escribir ayuda a pensar y razonar, aunque hacerlo sin premisas, sin datos, sin información previa sea ilógico.

Tras leer una entrada como la que precede a ésta, algunos quedarán defraudados al no encontrar soluciones o acciones que intenten resolver la «verdad incómoda» de la educación. Es lo que le ocurrió a mi esposa, que vio por vez primera una anotación de las que escribo “en internet” después de varios meses de decirme que sentía curiosidad por saber qué era eso de lo que le hablaba a veces. Yo esperaba ese momento con interés. En otras ocasiones había leído informes o mensajes míos antes de enviarlos para difundir situaciones, valorar opciones, comprobar comprensiones o descubrir errores.

Aunque usa el correo electrónico y accede a sitios web desde hace años, no había visto un blog hasta el día de Navidad. El desencadenante de que lo hiciera fue casual: entró en el despacho doméstico justo cuando yo apretaba el botón de publish. Se interesó por si aquella página era la del cuaderno electrónico. Le aclaré que era el panel de control y la animé a que se conectara desde la máquina del salón para leer con tiempo lo que acababa de publicar. Quería conocer su opinión como persona muy cercana, aunque muy ajena a este heterogéneo “mundillo” que, como apunta el término, lo forma un conjunto reducido de la población

¿Qué pasó? Que recuerde, es la primera vez que me dice que no le ha quedado suficientemente claro lo que pretendía con mi texto. Lo había entendido bien pero, tras leer la introducción, esperaba algo más específico, alguna recomendación o solución al problema enunciado. No sé si es que tenía una expectativa sobre los blogs que no se correspondía con lo que acababa de leer o es que tenía una idea sobre mis escritos que no había seguido en éste. Para intentar una defensa digna, le sugerí que no comenzara las lecturas desde ideas preconcebidas y que se mantuviera abierta a las informaciones de su entorno, sin esperar nada de antemano.

thinking-cap

Casco de pensar (via The Daily Galaxy 080307)

Hablamos también de que hay muchas clases de cuadernos de bitácora en internet, y de que tienen propósitos muy diferentes. Si miro mi blogroll, ¿qué tienen en común las anotaciones de Kurioso, Pseudópodo, Perogrullo o Nubeblog con las mías? No ocurre lo mismo que con los logbooks de navegación que conocemos de nuestras excursiones marítimas. 

En mi caso particular, en este weblog he buscado juntar datos, enlaces y reflexiones propias o ajenas con algún orden para ayudarme a pensar sobre alguno de los asuntos que me interesan o llaman más mi atención en cada momento. Si eso es todo, ¿para qué hacerlo en público?, es lo que debió de pensar mi esposa por la cara que puso.

Añadí que quería ir confeccionando un cuaderno que me sirviera como referencia para poder consultarla más adelante desde cualquier parte. También le dije que deseaba practicar y perfeccionar mi escritura porque me ilusionaba encontrar otras personas con quienes compartir, contrastar y confrontar ideas sobre el tema de turno. Si cuando crecieran mis sobrinos quisieran saber algo más de la vida de su tío, allí encontrarían material adicional. Si otros lectores pudieran sacarle algún provecho extra, bienvenido sería. Si, además, se animasen a conversar aportando alguna objeción, aclaración, ampliación o vínculo para poder ir más allá de mis letras, pues miel sobre hojuelas. 

A los intereses anteriores debo sumar el de que me gustaría seguir aprendiendo a mezclar las palabras más y mejor. Creo que uno puede encontrar mejor la inspiración o descubrir una relación oculta en los entresijos de la naturaleza o del cerebro mientras está leyendo, pensando, escribiendo, jugando o haciendo algo relacionado con la materia en cuestión. Por consiguiente, no me pongo a hablar o escribir sobre asuntos que desconozco por completo. En estos casos, antes pregunto y busco algún buen material que leer o historia que ver (aunque esto en mucha menor medida).

Las observaciones de lo que me rodea y las lecturas permiten que vaya abriendo un camino que, a veces, trato de ampliar redactando. Leyendo y escribiendo mucho terminas aprendiendo a juntar palabras siguiendo las reglas del lenguaje que utilizas. Esta capacidad es un útil sencillo y muy poderoso. El aprendizaje del lenguaje sirve para pensar, además de para comunicar, lo que muchos parecen ignorar. 

De momento lo voy a dejar aquí. Ya trataré de regresar a la educación el próximo día.

Entradas de este cuaderno con alguna relación: Educación: una verdad incómoda, La motivación de cada uno, Inquietudes e intenciones

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Sistemas operativos en la web

Posted by josempelaez en Domingo, 21 septiembre 2008

Los ingenieros de Google han querido brindar una herramienta de navegación para la web de hoy y de mañana. Las aplicaciones que cada vez ocupan más tiempo de navegación necesitan apoyarse en un "navegador" más rápido, robusto y seguro. ¿Estaremos asistiendo al nacimiento de un nuevo "sistema operativo" de la web?

google_engineers

Algunos de los ingenieros de Google que hablan en el vídeo

«¿Por qué Google está construyendo un navegador?» es la traducción literal del título de un vídeo de Google sobre las ideas y características que hay detrás del navegador Google Chrome en palabras de varios miembros de su equipo de desarrollo. Me puso sobre su pista una entrada de Jose Miguel Cansado que terminaba diciendo: «it is pushing developers to bet on JavaScript rather than on Silverlight or AIR proprietary technologies for the web interactive applications.»

Los seis segmentos que componen los 4′ 50″ del vídeo tienen estos encabezados: Why is Google building a browser? Speed (V8 and Webkit). Stability. Security. The invisible browser. The code is yours. Del primero y dos últimos he sacado unas cuantas frases que he transcrito como he podido. Aunque haya algún error, el discurso de los ingenieros que lo han construido es claro:

«Browsers syndicate bad because they were designed for an earlier work; web pages are doing completely different things». «Today, most of what we use on a day to day basis are applications, and not web pages». «People are watching videos, they’re uploading videos, they’re chatting with each other, they’re playing games on the web… all these things certainly never existed back when the first browsers were created, when the first web was created». «We have been great to start from scratch and design from it… based on the needs of today’s applications and today’s webmasters». […]

«In an engineering browser sense, chrome is the… user interface itself; it’s the stuff running outside of the window, the buttons, the toolbars, all that kind of stuff; and so, hand in hand with that was this design philosophy that we took which was…, we wanted to maximize content and minimize chrome». «In designing any chrome we thought, we have to make it invisible; people shouldn’t have to think about Google’s chrome, people should have to think about their applications». […]

«We really want… the work that we do is sort of raise the bar for browsers, we want to push browsers further, we wanna make their capabilities better, we wanna be able to allow for better web applications to be delivered». «Even if Google Chrome itself isn’t used by anyone on the web…, as long as it makes the web better, we’ve achieved that goal».

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Lars Bak, líder técnico del equipo de desarrollo de V8

Uno de los ingenieros comentaba que JavaScript es un lenguaje muy usado en todas las partes de la web. Como se ejecutaba lentamente, decidieron mejorar radicalmente este punto. Me he entretenido también con otro vídeo del líder técnico del equipo que ha desarrollado el nuevo motor (V8) para este lenguaje.

Lars Bak justifica su elección por ser multiplataforma al haberse utilizado casi desde el comienzo de la web para “personalizar” el comportamiento de los navegadores. También explica que han hecho tres cosas para incrementar su rendimiento: clases ocultas, código máquina generado y gestión eficiente de memoria.

Creo que estamos asistiendo a un rejuvenecimiento de los estándares canónicos de la web. En lugar de incrementar la diversidad creciente de plataformas, vemos que hay quienes tratan de ampliar el rendimiento y alcance de las herramientas existentes para adaptarse a los nuevos escenarios. Además, facilitan un código interesante a los desarrolladores que construyen aplicaciones diseñadas para una web más dinámica, visual y personalizable. Cumpliendo con el estándar, se podrá utilizar en plataformas diferentes sin tener que recurrir a herramientas de pago o a descargas auxiliares. El movimiento hacia la web de la plataforma de TV Joost podría ser otra confirmación de que no se necesita instalar una aplicación de escritorio para una buena experiencia de uso.

Me ha resultado llamativo que Sergio Montoro, más amigo del código abierto que de los enfoques académicos, se haya molestado porque piense que muchos nos confundimos con las categorías de producto. Digo molestado porque es lo que he deducido del contenido y estilo de lo que ha escrito:

«Me resulta sorprendente hasta que punto el buzz está confundiendo las categorías de productos. Chrome es un navegador, sólo eso: un puñetero y jodido navegador. Nacido de un comando rebelde de Mozilla que abogaba por Webkit en lugar de Gecko y se fue a Google a poner en práctica sus ideas. Chrome no es un paso en la dirección de fabricar un sistema operativo. Fabricar un sistema operativo es un algo extremadamente más complicado que fabricar un navegador. […]

Una máquina virtual que corre encima de un sistema operativo, no es un sistema operativo. Y aquí se confunden los terminos, hablando de JavaScript como “el lenguaje del futuro” y cosas así. ¿JavaScript? Pooor faavor… Un poquito de seriedad.»

splashtop_screenshot

Pantalla de «sistema operativo instantáneo» basada en Firefox 2 (Splashtop)

He leído bastantes cosas sobre Chrome. En muchos casos lo he visto relacionado con los sistemas operativos (SO), como en este artículo de Roger Smith, o en este otro del citado Jose Miguel Cansado. En ninguno lo he visto como un paso hacia un “verdadero” SO de Google. No implica que no esté escrito en algún lado, sino que yo debo de leer otros tipos de análisis. Donde he visto analogías con los SO, se hacían en el marco del uso de la plataforma web, que no deja de ser una clase de computadorathe network is the computer», «cloud computing»).

Entiendo que algunos se molesten en establecer clasificaciones y en categorizar las cosas, y que se reboten si otros no las usan como esperan. No entiendo ni comparto que Chrome se considere en este momento un navegador “como los demás”, aunque confío en que lo sea dentro de poco porque haya quienes sigan su camino, como esperan sus ingenieros.

Supongo que otra cosa que también habrá molestado a Sergio es que se sigan bifurcando los esfuerzos de los desarrolladores de código abierto, lo que tan poco ha favorecido la adopción de Linux, por ejemplo. ¿Debería de haber seguido Google a Mozilla en el empleo del viejo Gecko y del nuevo TraceMonkey como motor gráfico e intérprete de lenguaje? ¿Tendrán que ser los programadores de la Fundación los que adopten la tecnología de la entidad que tiene más medios para consolidarla en el mercado frente a la competencia no estándar o no abierta?

Estamos ante una nueva máquina virtual —el propio navegador, que tiene una gestión independiente de procesos, memoria, intérprete…— que corre sobre otra máquina virtual, que otra cosa no es el SO de turno que se ejecuta sobre la máquina o cacharro “real”. Me voy a saltar en esta ocasión el referirme a los “hipervisores” y SO “instantáneos“.

Pensando en Windows y MAC OS X, dadas las relaciones entre los fabricantes de software y hardware que los suministran preinstalado, no quedaría demasiado mal decir que estos SO son casi tan “firmware” como el software de las BIOS. En un entorno moderno no me parece descabellado considerar que el verdadero sistema con el que opera el usuario es el navegador, que ahora es más que una interfaz al poder servir y gestionar los recursos de las máquinas que tiene por debajo (terminal) y por arriba (nube).

Entradas relacionadas: Clientelismo para navegar, Interfaces en aplicaciones webNavegar por las aplicacionesJuegos de vendedores.

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